Luego se agravó, vía nerviosismo por los índices inflacionarios y se adoptó una de las medidas más controvertidas y cuestionadas, como fue la restricción del peso de faena de la hacienda, impidiéndose la matanza de animales chicos (principal rubro de consumo en las grandes urbes), lo que, aunque luego se fue flexibilizando, sacó cerca de 1,5 millón de kilos de carne mensuales del mercado. Lo que pasó es bien sabido:
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