El gobierno estableció ayer el orden de prioridades que utilizará para suspender las exportaciones de gas a Chile y determinó que las limitaciones pueden comenzar desde hoy mismo, con lo cual se esperan obtener unos 4 millones de metros cúbicos que se necesitan para la generación eléctrica. Primero se les limitarán las exportaciones a las empresas que no hayan cumplido el compromiso básico de suministro al mercado interno, asumido en el momento de otorgarse la autorización de exportación. Después se tendrá en cuenta la evolución de las ventas en el mercado interno, y se discriminará entre las realizadas a prestadoras del servicio de distribución (que tienen precio pesificado y congelado) y las efectuadas a consumidores directos (que se fueron dolarizando en el caso de grandes demandas a partir de setiembre del año pasado).
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La Disposición 27 de la Subsecretaría de Combustibles establece -al igual que la Resolución 265 conocida el jueves pasado- que se suspenderán las exportaciones a Chile en la medida en que el mercado interno no esté abastecido adecuadamente. Se define que deberán contar con gas natural los usuarios residenciales, los pequeños y medianos comercios hasta el tercer escalón de consumo, el GNC, las grandes demandas industriales con contratos de servicio firme y las generadoras eléctricas (esto último, dice, «con el objeto de evitar la interrupción del servicio público de la electricidad»). La norma establece que el programa de racionalización de las exportaciones de gas implica que ninguna autorización de exportación podrá ejecutarse por niveles superiores a los registrados durante 2003, excluyendo los excedentes. Para esto se tomarán como comparación los volúmenes de gas vendidos en el mismo mes del año pasado.
La medida se aplica con retroactividad a enero, lo que significa que al término del tercer trimestre cada petrolera debe haber exportado igual cantidad que en los nueve primeros meses del año anterior, excluyendo los excedentes. Con esta decisión retroactiva, el gobierno espera contraer las exportaciones a Chile en abril en unos 4 millones de metros cúbicos diarios que es lo que se necesita para el sistema eléctrico.
Por otra parte, el gas que no se pueda exportar tendrá dos tipos de valorizaciones: para los que no mantuvieron el suministro interno comprometido, se les pagará el precio promedio de cuenca para el mercado interno publicado por el Enargas, esto es el precio pesificado y por ahora sin aumentos. En cambio, para los que cumplieron sus compromisos en el mercado local, se les reconocerá un valor equivalente al del efectivamente percibido por el contrato de exportación. Esto significa un precio en dólares, pero la norma no resuelve quién pagará ese gas, y sólo puede especularse que lo harán las grandes industrias.
La disposición determina que el requerimiento por faltante de gas para la demanda interna no interrumpible y para las centrales eléctricas será informada por el Enargas y por Cammesa, respectivamente, a la Subsecretaría de Combustibles, antes de las 12 horas del día anterior al día operativo para el que se prevé la carencia.
En un segundo paso, la Subsecretaría de Combustibles notificará a los titulares de las autorizaciones de exportación que correspondan, según el orden de prioridades, a suspender la autorización y redireccionar el gas. Asimismo, para controlar el cumplimiento, serán notificados los centros de despacho.
El programa de racionalización prevé que la petrolera podrá reemplazar el gas natural cuya exportación haya sido suspendida, por energía equivalente, en tanto no disminuya la oferta de energía para el mercado interno y lo que se ofrezca sea útil para el destino que corresponda. En otras palabras, una petrolera a la que se ordene suspender la exportación de determinado volumen de gas podría ofrecer a cambio gasoil o fueloil, siempre que esto no afecte el abastecimiento interno, y que esos productos se puedan usar para la carencia que se presenta. Si falta gas se podrá reemplazar por fueloil o por gasoil, siempre que la necesidad provenga de una generadora eléctrica o de una industria con contrato firme.
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