Los problemas que afectan a la Argentina son más políticos que económicos, sostuvo ayer el ex ministro de Economía, Roque Fernández, y lamentó que la confianza que generó en los mercados el blindaje financiero no encontró un escenario político más tranquilo. «Hoy día me parece que más que problemas económicos, el país tiene un poquito de dificultad en la parte política. El gobierno no consigue consolidar una posición única, recibe críticas de la oposición y las internas de la misma Alianza, y eso da un poco de incertidumbre», evaluó Fernández.
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El ex titular del Palacio de Hacienda señaló que su sucesor en el Ministerio de Economía, José Luis Machinea «ha tratado de mantener una solvencia fiscal que el país va a necesitar durante mucho tiempo, por lo que en el largo plazo la situación me parece que es buena».
«Lamento que habiendo logrado la confianza a través de una refinanciación como fue el blindaje, se dé este contexto político, lo ideal hubiese sido un sistema político mucho más tranquilo que el que tenemos ahora, pero creo que estas cosas van a pasar», señaló Fernández en declaraciones a radio «Intereconomía» de Mendoza.
Vínculos
El economista consideró que «el impacto que hemos tenido en el riesgo-país en los últimos días está vinculado en parte a la política interna, y un poco a la crisis que tuvo Turquía. El problema de la Argentina está en que se interrumpió el proceso de inversión por incertidumbre política y de estabilidad en las reglas de juego». «El problema que están viendo los inversores es que no está claro hacia dónde va a orientarse la Argentina, porque parece que puede haber proyectos divergentes en la Alianza.
Incertidumbre
Parte del radicalismo o el Frepaso cuestionan alguna de las estrategias del gobierno, y eso genera algo de incertidumbre con respecto a cuál es el curso que se va a seguir», afirmó.
Por último, Roque Fernández destacó que «la convertibilidad tiene que seguir por varios años, no es un sistema que uno pueda decir que se mantenga in eternum, pero hoy en día es una señal importante del compromiso que tiene el gobierno con la estabilidad, y tratar de modificar la política cambiaria sería una señal mal vista y no produciría ninguna solución».