5 de octubre 2001 - 00:00

Ruckauf hace campaña para capturar bloque legislativo

Abrazado a sus patacones y convencido más que nunca de que tiene siete vidas, Carlos Ruckauf decidió salir a hacer campaña. Hará una recorrida por las provincias que no están gobernadas por el peronismo, para auxiliar a sus candidatos. La pretensión de Ruckauf no es meramente proselitista. El está pensando en el diseño institucional posterior al 10 de diciembre. Parte de la premisa de que los senadores reportan, en general, a la política de los gobernadores de sus provincias. Por eso apunta a armar un núcleo de independientes o «huérfanos», hombres que son oposición en sus distritos y que bien pueden verlo a él como gobernador virtual («algo así como una prelatura con imperio más allá de cualquier distrito, como sucede en la Iglesia», explicaría Esteban «Cacho» Caselli). En una interna nacional del PJ, poseer ojos y oídos en las provincias se vuelve indispensable: «La clave es la fiscalización, (Carlos) Menem le ganó a (Antonio) Cafiero sacando 90% en Catamarca y La Rioja.

La tournée comenzó ayer por Chubut, donde Jorge Guinle compite por la senaduría contra la estrella radical de la provincia, Carlos Maestro (podría ser el futuro presidente del bloque de la UCR en Senadores). Después seguirá por General Roca, en Río Negro, en apoyo de Miguel Pichetto (antes de abandonar a Menem envió un mensaje final y desesperado, que no tuvo respuesta: tuvo que hipotecar el estudio) y de allí irá a Neuquén para subir al podio con Sergio Gallia. Ruckauf piensa detenerse más tarde en San Rafael a levantarle el brazo a Jorge Pardal. Otro tramo estará dedicado a Luis Barrionuevo, quien busca el triunfo en Catamarca y se ha convertido en una pieza clave del juego nacional del gobernador. La escala final de la gira será Resistencia, donde el candidato del PJ es Jorge Milton Capitanich.

Para comprender las metas que se ha fijado Ruckauf con estos movimientos hay que pensar en Eduardo Duhalde, por uno u otro motivo. En primer lugar, porque el gobernador ha encarado su carrera presidencial cortejando al interior, algo que Duhalde siempre despreció confiado en la superioridad demo-gráfica del bonaerense. Ruckauf parece reposar menos en ese dato y se muestra generoso con las provincias en problemas, casi como un tío rico: ha convertido a varias del norte (Tucumán, Misiones) en proveedoras principales de su distrito y acaba de firmar un convenio con la Nación para derivar patacones a los distritos asfixiados desde el punto de vista financiero.

• Excusa

Pero Duhalde inspira estos movimientos de Ruckauf no sólo como contraejemplo. El gobernador tiene una excusa muy atendible para ausentarse de la provincia unos días y no participar de esa manera en la campaña «Duhalde senador», que tiene como jefa y estratega a «Chiche» de Duhalde. Esta inasistencia se transformó en un problema imprevisto para Raúl Alfonsín, quien ha decidido hacer blanco sobre Ruckauf y no sobre su competidor Duhalde, a quien seguramente tiene en sus oraciones por la unidad nacional. Alfonsín dijo ayer, desde París, que «a Ruckauf le está yendo mal, con una administración pésima». Para no ser parcial en la interna del PJ adelantó también que «a (José Manuel) de la Sota la situación de Córdoba le va a explotar en diciembre». Como se ve, la fantasmagórica unidad nacional de Alfonsín será sólo con Duhalde.

Pero la pasión de Ruckauf por los senadores «huérfanos» remata en una operación más consistente: con cinco o seis «padres de la Patria» que se remitan a su liderazgo, tendrá la posibilidad de incidir en la operación del bloque peronista, que seguirá siendo una de las sedes decisivas del poder en la Argentina. Esa pretensión es de por sí un desafío para Duhalde, a quien se le pronostica un futuro gris en la Cámara: la antipatía que le tienen los hombres del interior puede recluirlo en la comisión de Cultura o a la dirección de la biblioteca, donde acaso lo recoja el diputado Lorenzo Pepe.

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