13 de diciembre 2001 - 00:00

Ruckauf tendrá poderes especiales antes de que termine este año para retocar los sueldos estatales

Buenos Aires - Antes de fin de año, Carlos Ruckauf tendrá «superpoderes» para retocar el salario, la función y el futuro de los estatales bonaerenses.

El corolario de esas reformas sería aun más feroz: el gobierno empezó a cotejar la posibilidad de aplicar un recorte en los sueldos de los empleados públicos.

Es, por ahora, una alternativa de emergencia: algo así como un último recurso que nadie en el gobierno provincial se atreve a concebir en voz alta.

Pero ayer, por radio, el ministro de Trabajo bonaerense, Aníbal Fernández, abrió una puerta: «Por el momento» no está previsto ningún recorte, dijo.

Las demás reformas -que en principio no incluirán a docentes ni personal policial- tienen tres implicancias directas para los empleados públicos:

• SIN PESOS ASEGURADOS


Desaparecerá el porcentaje fijo en pesos que cobran de su sueldo que hoy representa entre 30 y 60 por ciento.

Desde diciembre, la parte en pesos estará ligada a la coparticipación y el ingreso de efectivo en la provincia. Cada mes, según lo recaudado, la provincia determinará qué porcentaje de los sueldos se pagará en pesos.

• RETIROS MASIVOS

Los empleados perderán la seguridad de permanencia en la administración pública que hoy les garantiza la ley y los estatutos específicos.

El próximo año, Ruckauf lanzará
planes de retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas para reducir la planta de personal, que hoy supera los 450 mil empleados.

• CAMBIO DE FUNCIONES


Tampoco gozarán de inamovilidad al quedar a merced del Ejecutivo respecto de traslados forzosos de un área a otra y cambio en las funciones que desempeñan.

Actualmente, algunos organismos están saturados de empleados mientras en otros falta personal, pero el gobierno no puede compulsivamente enviarlos de un lado a otro. Podrá hacerlo.

Lo referido a los sueldos requiere retocar la Ley de Emergencia Económica -que creó el Patacón-; el resto exige declarar la
emergencia administrativa en la provincia.

Esa norma también habilitará a Ruckauf a hacer y deshacer a su antojo la estructura bonaerense mediante la fusión, creación o eliminación de organismos.

Con eso, prevé eliminar «gastos burocráticos» y suprimir cargos políticos y oficinas que, entiende, son «prescindibles».

En total, por distintas vías, prevé
achicar en 2.000 millones el gasto del 2002 respecto al programado para este año.

La próxima semana, según confiaron fuentes legislativas y del Ejecutivo, la mayoría justicialista que reina en el Parlamento votará ambas leyes.

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