La tradición yanqui (indistinguible de lo comercial) celebra hoy el Día de los Enamorados. Para los que saben algo de historia, más que para celebrar, la de hoy es una jornada de congoja en la que los dos principales hechos que se recuerdan son: a) la muerte por apalamiento y decapitación de San Valentín en el año 270 AD, y b) la infame masacre entre los pandilleros de Chicago en 1929. Mirando lo ocurrido ayer, casi se podría decir que el mercado se comportó como si, luego que los inspectores de la ONU den a conocer su informe, tuviéramos otra perla para agregar a la lista del 14 de febrero. La sesión arrancó con rumores de una segunda cinta de Bin Laden, una posible bomba en Nueva York, una amenaza terrorista al aeropuerto londinense de Gatwick, chimentos que el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia habría adelantado un informe muy negativo de Hans Blix contra Irak y un reporte de ventas minoristas que desilusionó a los inversores, a pesar de que la venta de "duct tape" (cinta plástica) se duplicó en los últimos días (serviría para sellar puertas y ventas en un ataque biológico). Tal vez porque lo que vive el mercado se parece más a una hemorragia que a una carnicería (ayer la excepción fueron las líneas aéreas que con el crudo en más de u$s 36 por barril -algunos ya hablan de u$s 50-, se desplomaron más de 4%), en lo peor del día la baja no pasó de 1,51%. Fue así como en un mercado tan sobrevendido como el actual apenas hizo falta que algunos comenzaran a presionar un poco los precios para pasar rápidamente del lado ganador. Pero sin una razón, esto apenas duró algunos instantes, y el mercado volvió a ceder terreno en la última media hora quedando el Dow en 7.749,87 puntos, con una baja de 0,11 por ciento.
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