Los petrodólares bolivarianos no parecen suficientes para sacar a SanCor de los problemas que tiene con sus acreedores: la láctea admitió ayer en un comunicado que la Corporación Financiera Internacional (CFI), el instrumento para inversiones en empresas privadas del Banco Mundial, la intimó a cancelar sus cuotas pendientes antes del 30 de abril, o sea el lunes próximo.
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La cooperativa había celebrado el acuerdo con el gobierno de Venezuela como una garantía de que sus angustias financieras habían desaparecido para siempre; sin embargo, la morosidad de los venezolanos para suscribir el convenio y la lentitud con la que están produciéndose los desembolsos puso a la empresa en una situación aun más compleja que antes de acordar con los acólitos de Hugo Chávez.
En tanto llegan los petrodólares a estas costas, SanCor aprovecha el tiempo para negociar con sus acreedores los «nuevos lineamientos generales de repago de su deuda financiera», según informa el comunicado.
Sin embargo, esos «nuevos lineamientos» no parecen haber resultado satisfactorios para la CFI, dado que los intimó a pagar al menos las cuotas ya vencidas, que a la fecha ya serían cuatro (los vencimientos de intereses son trimestrales, y SanCor no paga desde mediados del año pasado).
En el mercado se dice que otros bancos acreedores también exigirían que San-Cor les dé una prueba de buena voluntad, tratando de liquidar al menos parte de la deuda posconcursal que se acumula desde la fecha indicada; caso contrario imitarían la dureza exhibida por la CFI.
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