Hoy días en los que los analistas deben buscar con lupa alguna explicación sobre por qué el mercado se comporta como lo hace. Ayer fue uno de ésos. Mientras la mayoría apostaba por una jornada positiva y así arrancó la rueda, lo cierto es que los grandes índices se pasaron oscilando sin definirse claramente en torno al valor del cierre del viernes durante la mayor parte de la jornada.
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Recién en las dos últimas horas se notó alguna "tendencia" (bajista), especialmente entre los papeles del mercado electrónico, que terminaron cediendo casi el doble que las blue chips. Es posible que una serie de notas periodísticas aparecidas en el semanario «Barrons» y en «The Wall Street Journal», alertando sobre las elevadas valuaciones de las empresas tecnológicas y recordando que setiembre suele ser un mes tradicionalmente negativo, haya influido en el ánimo de quienes apuestan a este sector. Irónicamente, los datos sobre la macroeconomía apuntaron otra vez a favor de la recuperación, en particular, la producción industrial, la utilización de la capacidad instalada y el resultado de la cuenta corriente (aunque es cierto que no tanto como lo que se esperaba). Sin embargo, los comentarios de los operadores no pasaron por ninguno de estos dos lugares, sino por el efecto que podría tener Isabel. A pesar de estar disminuyendo sus fuerzas, el juego era tratar de adivinar quiénes serían los ganadores y los perdedores de los destrozos que podría causar este ciclón. En el primer lugar, están las empresas constructoras y las de reparación del hogar, en segundo lugar, se colocan las aseguradoras. Si bien es cierto que hasta cierto punto algunas empresas se comportaron como se esperaba, de ahí a echarle la culpa a Isabel, es demasiado. ¿La reunión del FOMC? La verdad es que de este tema ni se habló. Informate más
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