Se debe eliminar los anticipos de Ganancias
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La euforia por el blindaje hizo suponer al Ministerio de Economía que ya se podía anunciar otra reforma tributaria profunda con modificaciones al régimen de anticipos del Impuesto a las Ganancias, que debe recaudar la Administración Federal de Impuestos Públicos que dirige hoy Héctor Rodríguez.
Visto las fuertes resistencias que hay en nuestro país para reducir el gasto público él eligió intentar incrementar la recaudación produciendo una modificación del sistema impositivo.
Pero, si mira hacia atrás verá que en la Argentina hubo tantas reformas tributarias como ministros de Economía.
Ninguno de ellos recibió un voto de confianza por anunciar estas reformas y tampoco, en la mayoría de los casos, éstas ayudaron a recaudar más. Por eso, lo lógico hubiese sido que si lo que se quiere es generar confianza para estimular el crecimiento debería ahondarse más en las razones por las cuales la recaudación no crece.
Así podrían advertir que bastarían soluciones muy simples para aumentar la recaudación, como por ejemplo, modificar el sistema de anticipos al Impuesto a las Ganancias ya que éste es un acelerador de la evasión, no sólo por la dosis de injusticia que recae en el contribuyente, sino por el sistema perverso que hace que en los últimos años de recesión, cuando más escasea el circulante, los contribuyentes deban, en múltiples circunstancias, pagar más anticipadamente de lo que les correspondería en realidad pagar al momento de presentar su declaración jurada.
El blindaje debería aprovecharse para que la administración se ponga al día y de esta forma eliminar el régimen de anticipos. Con una actitud como ésta o similar, sin duda las expectativas mejorarían debido a que el contribuyente percibiría una nueva actitud en el gobierno, priorizando el respeto al contribuyente, el respeto al ciudadano y el respecto a la sociedad.
Sólo con gobiernos y políticos cada día más cuidadosos en respetar al pueblo que los ha elegido, los ciudadanos podrán volver a confiar en la Argentina y repatriar sus capitales. Así, no estarán expectantes esperando nuevas normas que los perjudiquen ni nuevos cambios de ministro, porque habrán encontrado al que buscaban.




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