14 de enero 2008 - 00:00

Se desplomó tasa que pagan bancos (de créditos, no)

Martín Redrado
Martín Redrado
La tasa que pagan los bancos para captar depósitos de grandes clientes se desplomó en la primera quincena de enero. Tras haber finalizado 2007 en 13,5% anual, la BADLAR (rendimiento de plazos fijos de más de un millón de pesos) pasó a 11% a fines de la semana pasada, su menor registro desde el 28 de agosto último.

Se esperaba que la mayor liquidez del mercado, que se acentuó en diciembre, generara una disminución de las tasas que pagan los bancos. Pero sorprendió la rapidez con la que se produjo este movimiento. En el Ministerio de Economía se entusiasman y aseguran que vuelven a estar dadas las condiciones para que se abarate el crédito a las empresas. Pero aún parece algo prematuro, en particular para líneas de largo plazo y destinadas a inversión de capital fijo.

Para el público, las tasas de plazo fijo ya estaban en 9% anual o incluso por debajo, porque los bancos nunca las habían aumentado significativamente, ni aún en el peor período de fuga de capitales (agosto-octubre pasado). «Con la reducción en los niveles de captación, no hay excusas para que las tasas de financiamiento a empresas, en especial las líneas de corto plazo, no retornen a valores más razonables», explican en el Palacio de Hacienda.

Por lo pronto, se notó una reducción en la tasa de fideicomisos financieros, que habían subido significativamente a partir de agosto por la crisis financiera en Wall Street y las dudas por el período preelectoral. Concretamente, compañías de electrodomésticos que salieron a financiarse consiguieron tasas de 16,5% anual en pesos, cuando a fin de 2007 venían pagando entre 18% y 19% anual.

En adelantos en cuenta corriente, los bancos también redujeron el costo de financiamiento entre un punto y un punto y medio. Por supuesto, se trata de niveles de tasas de crédito que siguen muy por arriba del nivel precrisis.

Se dio una serie de factores que jugaron a favor de esta mayor liquidez del mercado y disminución de tasas. Estos son algunos:   

  • A partir de noviembre se produjo una recuperación de los depósitos del sector privado, tras las caídas de setiembre y octubre, o sea, los 60 días anteriores a las elecciones. El penúltimo mes del año, los plazos fijos privados aumentaron $ 1.765 millones, mientras que en diciembre ese incremento llegó a $ 724 millones. En tres días de enero, en tanto, subieron $ 935 millones. Hace un total de $ 3.500 millones que retornarony, por ende, los bancos tienen menos incentivo para salir a pagar tasas más altas.   

  • El Central inyectó muchos pesos para frenar la caída del dólar. Algunos datos puntuales: el 28 de diciembre adquirió u$s 165 millones; el 2 de enero, u$s 127 millones; y el 3 de enero, u$s 145 millones. Hubo liquidación de exportaciones, pero también fondos del exterior que decidieron aprovechar rendimientos atractivos de bonos para tomar posiciones. Semejantes compras del BCRA «inundaron» la plaza de pesos y generaron una disminución de los rendimientos. Por esta mayor liquidez, el Central tuvo menos inconvenientes para absorber fondos del mercado a través de la emisión de Lebac y Nobac. Y bajó la tasa implícita de los títulos que cotizan en el mercado, desde 16% anual para plazos de un año a menos de 14% en pesos.    

  • Las AFJP están muy líquidas, porque entre fines de diciembre y principios de enero cobraron los aportes correspondientes al medio aguinaldo. Además, ya no pueden invertir en mercados externos (Brasil había sido el favorito el año pasado) y están recuperando los fondos depositados en el exterior (por el equivalente a $ 2.000 millones trimestrales).

    Desde la entidad que preside Martín Redrado aseguran que el nivel de 11% para la BADLAR es prácticamente un piso en las condiciones actuales. Esto se debe a que la tasa de pases pasivos (es decir, lo que paga el BCRA por tomar fondos de los bancos) llega a 10,7%. Por ahora se trata de una disminución de los últimos días en el costo del dinero, que nadie tiene muy claro si será transitoria o permanente. Una de las dudas tiene que ver con las turbulencias de los mercados del mundo. Si se prolonga, podría tener un efecto negativo sobre la Argentina.

    Otra cuestión pasa por la lucha contra la inflación. Con tasas en baja, la lógica indica que habrá más fondos disponibles para el consumo, y esto podría ir en contra de los intentos por dominar la aceleración inflacionaria que se dio a partir del segundo semestre de 2007.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar