En ganadería habrá un gran impacto en el mediano plazo. A la mortandad por ahogo se suma el estrés hídrico de los suelos -por exceso de agua- que arruinó pasturas e impedirá nuevo cultivo, al menos por este año, hasta que se produzca el escurrimiento que requiere la tierra para volver a ser sembrada. A esto se suman las pérdidas personales de cada productor o el aumento de gastos que implica el traslado de animales a zonas altas, que debe hacerse con flete, que a su vez incrementan los costos por falta de combustible debido a las complicaciones para acceder a ellos. Los traslados por arreo son restringidos por la gran cantidad de áreas afectadas.
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