22 de febrero 2021 - 00:00

Se estira el veranito cambiario: dólar ofrecido y más reservas

El sentimiento de inversores y operadores da cuenta de la tendencia de ver que la mayor oferta de dólares duraría más de lo esperado semanas atrás. Clave que los "ruidos" no afecten expectativas.

En las dos primeras semanas del mes el BCRA ya sumó compras netas de divisas por u$s407 millones. Acumula así en lo que va del año, según los últimos datos oficiales al día 12, unos u$s564 millones. Si bien esto no se tradujo en una mejora del nivel de las reservas internacionales, ya que el Tesoro debió afrontar vencimientos y otros compromisos (al 12 el stock de reservas brutas bajó u$s41 millones a u$s39.369 millones), el hecho que el BCRA volviera a ser comprador neto de divisas es una señal alentadora. Quizás, es el prerequisito mínimo que el mercado estaba esperando del BCRA para ver si el verano se transitaba sin mayores sobresaltos. Y si bien, aún hoy es prematuvo aventurar qué impacto tendrá en las expectativas del mercado el caso de las vacunas VIP, lo cierto es que las cosas están dadas como para vislumbrar que esta aparente estabilidad cambiaria podría extenderse un poco más allá del verano. Incluso, ya los analistas aventuran que el escenario de un dólar “ofrecido” podría encadenarse con el otoño. ¿Qué es lo que alienta a los operadores a proyectar una especie de “primavera” cambiaria?

Varias señales y expectativas son las que explican los niveles de las cotizaciones de los tipo de cambio informales, como el “blue”, el “contado con liqui” y el “MEP”. En primer lugar se descuenta que el Gobierno recurrirá al tipo de cambio oficial como ancla inflacionaria, por lo que el dólar oficial transitará dentro de los carriles presupuestados pero a una velocidad inferior de la que registre la inflación, intentando no caer en un retraso cambiario absurdo. Y si bien, los agregados monetarios están cayendo en términos reales, siguen creciendo a una velocidad del 70% interanual. De modo que el nivel de liquidez, o dicho de otra manera, el crecimiento de los depósitos mantendrá cierto crecimiento asegurando alguna licencia de la política monetaria de tasas de interés. Ahora bien, otro factor o señal que entró a terciar en el escenario de estabilidad cambiaria es el importante vencimiento del Impuesto a la Riqueza que opera a fin del próximo mes. Las estimaciones indican que el Tesoro espera recaudar más de $400.000 millones. Pero ocurre que la gran mayoría de quienes deberán pagar este tributo tienen exceso de dólares y no de pesos, por lo que el mercado aventura que el pago de este impuesto redundará en otra fuente adicional de divisas en el mercado cambiario doméstico. De modo que quiénes deban “vender” divisas para hacerse de los pesos y cancelar el impuesto serán un canal de abastecimiento de la oferta cambiaria. Si el BCRA continúa en las próximas semanas comprando divisas, o por lo menos, no se transforma en vendedor, y bajo las restricciones del cepo amplio el mercado debería mantener la tendencia. La que, según especulan los operadores, se extendería bien comenzado el segundo trimestre cuando comiencen a ingresar tímidamente los dólares de la cosecha. Al respecto, se habla de 50 millones de toneladas de maíz y otras 50 millones de soja. Si solo se liquidara la mitad, el flujo de divisas le permitiría al BCRA comandado por Miguel Pesce y al Palacio de Hacienda en cabeza de Martín Guzmán atravesar el otoño rumbo a las elecciones sin sorpresas desagradables. Pero por otro lado, también entran a jugar las especulaciones sobre la bonanza de que el FMI amplíe su capital y Argentina, como el resto de los socios, reciba una inesperado desembolso de DEG (la moneda del FMI) en función de su cuotaparte. De ahí que se habla, más allá del acuerdo pendiente con el organismo que el Tesoro y el BCRA podrían recibir unos u$s3.000 millones si se concreta dicho aumento en el Fondo. Si bien el monto parece insignificante frente a la deuda con el FMI o los compromisos del país, en la actual situación sería sin duda una “lluvia” (de divisas) de verano para el stock de reservas del BCRA.

Todo esto explica porqué los inversores están recalculando sus posiciones, sobre todo, aquellos que se inclinaron por los activos dólar linked y ahora ven con beneplácito otras alternativas como las indexadas por CER, por ejemplo. Toda una apuesta a que el “verano cambiario” se extenderá más allá del próximo 20 de marzo. Habrá que esperar a que no surjan nuevos cortocircuitos en el plano político que afecte las expectativas de los agentes económicos.

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