Arcor y Danone están negociando la fusión de sus operaciones de galletitas y golosinas en la Argentina, Brasil y Chile, lo que daría lugar al nacimiento de un gigante de ese sector en el continente. Según un trascendido que viene circulando en el mercado desde hace varias semanas, la empresa de la familia Pagani y el poderoso grupo francés unirían fuerzas en un negocio que para Danone ya no parece tan interesante. En cambio, los franceses conservarán sus unidades de negocios en el sector lácteo (yogures La Serenísima) y en el de las aguas minerales (Villa del Sur, Villavicencio). Un vocero local de Danone dijo ayer a este diario que «la empresa desmiente la venta de su unidad de galletitas», en respuesta a la versión publicada ayer por un diario porteño. Es obvio, sin embargo, que si bien el portavoz descarta una posible venta, no hizo lo propio con la alternativa de conformar un joint-venture con otra empresa.
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Según pudo averiguar este diario, esa empresa, para la región, es Arcor.
La fusión se producirá en los mercados apuntados, de los cuales Danone está presente en la Argentina, con la marca Bagley y todos sus subproductos, y en Brasil. Arcor, además de esos dos, es fuerte en Chile. Ejecutivos de ambas partes están afinando el lápiz para establecer el valor de los activos de los futuros socios, pero se sabe que la intención es que cada una de las empresas tenga 50% del capital del futuro emprendimiento común; para que esto suceda, parecería necesario -según fuentes cercanas a la operación-que Arcor haga un aporte en efectivo.
Y si bien muchas líneas de productos resultarán en el futuro complementarias, también lo es que muchas otras compiten de manera directa. Es el caso, sin ir más lejos, de las Criollitas de Bagley y las Serranitas de Arcor; también en alfajores el choque parece inevitable, entre los Bagley y los Tofi, los Bon-o-Bon y los Cabsha de Arcor.
• Autorización
En la actualidad, Arcor y Danone/Bagley estarían prácticamente «empatadas» en participación de mercado, con aproximadamente 21% cada una en galletitas. El líder sigue siendo Kraft (del holding estadounidense Altria, ex Philip Morris) con cerca de 30%. Y si bien la fusión no arrojará un nuevo grupo con posición dominante, es un hecho que la operación deberá atravesar el proceso necesario para ser autorizada por la Comisión de Defensa de la Competencia. Lo mismo sucederá con las autoridades antitrust de Brasil y posiblemente Chile. La complejidad de la operación -que viene negociándose desde fines del año pasado- y la obtención de las venias oficiales indispensables podría demorar el cierre de la misma al menos hasta el segundo semestre del año.
El rumor de que Danone saldría del negocio de las galletitas y los «snacks» -no sólo en la Argentina o en la región sino en todo el mundoviene circulando exactamente desde el 11 de febrero de este año; ese día el grupo francés dio a conocer los resultados del ejercicio 2003, en el que se revelaba que las ventas en el rubro bebidas (agua mineral) y lácteos habían trepado casi 10% respecto del año anterior; en sentido inverso, la facturación por galletitas sólo superaba en 0,4% la de 2002. En términos absolutos, las operaciones por este negocio representan alrededor de 25% de las ventas de Danone; los lácteos son cerca de 50% y el restante 25% lo hacen las bebidas (cuya principal marca a escala mundial es Evian). De hecho Franck Riboud, CEO mundial de Danone, declaró hace algunas semanas en relación con esas cifras (desalentadoras, desde ya, en el rubro en cuestión) que «el grupo podría considerar opciones estratégicas país por país que le permitan fortalecer su posición en el negocio de galletitas».
En el nivel local, Bagley aportaría su moderna planta de Villa Mercedes (San Luis), a la que están trasladándose buena parte de las líneas de producción que aún funcionan en su «histórica» fábrica de Barracas. Por su parte Arcor, entre otros activos, ingresará con plantas en Chile (de la controlada Dos en Uno) Brasil (en las afueras de San Pablo, perteneciente a Arcor do Brasil) y varias de las que tiene en la Argentina. Bagley y Terrabusi son dos de los nombres «históricos» de la industria alimentaria argentina. Terrabusi, de las familias Reyes Terrabusi y Montagna, fue uno de los primeros grupos argentinos vendidos a un holding internacional en la década del noventa (a la estadounidense Nabisco, luego absorbida por Philip Morris/Altria); un par de años después la siguió su tradicional rival, Bagley.
En contraste, Arcor fue fundada en Arroyito (Córdoba) por Fulvio Pagani, cuyos herederos (encabezados por Luis Pagani) siempre mantuvieron la propiedad de la empresa, pese a haber recibido numerosas ofertas, incluso contemporáneas a las de sus competidores, que siempre rechazaron. Una posible fusión con Danone sería toda una novedad en la trayectoria de Arcor.
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