La Argentina necesita un superávit primario de 4% del Producto Bruto Interno en la próxima década para darle sustentabilidad a sus cuentas públicas. Sin embargo, para el año próximo, aun con una proyección de aumento de recursos de 45,5% en términos nominales, no se lograrán equilibrar las cuentas. Así lo pronostica Fundación Capital en su informe económico semanal.
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En este sentido, la entidad advierte que «los supuestos macroeconómicos sobre los que descansa el proyecto de presupuesto 2003 enviado recientemente al Congreso despiertan preocupación» y muestran la misma incapacidad de siempre del gobierno para administrar sus recursos.
Porque «si bien es cierto que el crecimiento económico ha perdido relevancia a la hora de efectuar el análisis del presupuesto elaborado, se vuelve relevante porque 2003 podría ser el quinto año consecutivo de recesión, con indicadores sociales con un grado de deterioro y una dinámica preocupante que podrían poner en riesgo la viabilidad socioeconómica», explica la entidad.
A diferencia de los presupuestos de la última década, donde los grados de libertad para dar rienda suelta a los incrementos de gastos descansaban en la proyección de crecimiento, paquetes impositivos y la mejoría proyectada en la administración tributaria, el presupuesto actual agrega nuevas variables: la inflación y el tipo de cambio. Ello amplía los márgenes de discrecionalidad para autorizar aumentos de gastos en el sector ya que la depreciación de la moneda y la inflación incrementan la recaudación nominal.
Sin embargo, sobre este aspecto el informe adelanta que la inconsistencia que se observa en ciertas variables macroeconómicas hacen difícil prever un escenario como el planteado en el presupuesto 2003. «Niveles de pobreza crecientes (54%) y desempleo y subempleo con guarismos sin precedentes (22% y 19%, respectivamente) dan cuenta de ello», señala y explica que «esto se torna más preocupante cuando se incorpora al análisis la divergencia observada entre los precios mayoristas y minoristas y la magnitud de la deuda publica como proporción de la economía (mas de 150% del PBI y 1.200% de la recaudación tributaria)» ya que plantean dudas acerca de la capacidad de recuperación de la viabilidad fiscal sin un replanteo de fondo de la cuentas públicas.