Merodeando un nuevo piso al que hay que conseguirle «contrapiso», como para que se pueda dar como afirmado y definitivamente ganado, el Merval se quiso despegar de los «700», carreteó, consiguió levantar vuelo hasta los «711»: para después notar que el motor del mercado se «plantaba» y la turbulencia lo depositó casi en el punto de partida, ligeramente en retroceso de 0,85%. En cambio, el Burcap se sostuvo ligeramente en superficie, con 0,5% de mejoría agregada. Y en el exterior, los demás desarrollaban otra buena, después de la necesaria digestión de la rueda de ayer.
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No hay mucho más para exigirle, a un mercado que se encaramó a pesar de que las expectativas todavía siguen siendo solamente eso, en el país. Mientras Lavagna riega el paisaje con índices nominales que hablan de «récords» recaudatorios -sin tener en cuenta la moneda constante y después de haber confiscado dinero, sin dejar incorporar la inflación en los balances- acaso algunas dudas razonables: están en el aire.
Generoso el caudal para trepar, también lo fue para cuando se dio el vuelco. De algo menos de $ 36 millones, unos $ 34 millones fueron para las acciones. Quedó IRSA, casi en solitario, con 4% holgado de suba. Pagó peaje Telecom, bajando más de 3%, las demás, se movieron en niveles que fueron de uno a dos por ciento. Jornada muy cautelosa, aparición de prestas tomas de utilidades; como corresponde cuando se hace diferencia veloz, en dólares, sin alternativas de atracción en otros circuitos. Lo que viene para cerrar la semana, queda en la nebulosa, por una plaza que ayer obligó a retomar desde el principio, todo.
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