Se preocupó Cristina y acepta que Economía compre bonos desde hoy
El Ministerio de Economía informó que desde hoy saldrá a recomprar títulos de deuda. Saludable la reacción oficial tras la inédita debacle de los papeles la semana pasada. Se tomó nota de que era necesario dar una señal. Deberían recuperarse hoy en parte las cotizaciones. Pero la medida no alcanza y difícilmente retornen rápido a los valores de principios de mes (deberían para ello trepar 15%). Es que, coincidiendo con este gesto, hoy, por ejemplo, se informará la inflación de julio. Será un capítulo más de la manipulación del INDEC y de la supremacía de Guillermo Moreno por encima de todos los funcionarios del Ministerio de Economía. De fondo nada cambia. Tampoco significa que vaya a encararse un acuerdo con el Club de París o se afronte una reducción del gasto público. Es, en definitiva, el intento de alejar la posibilidad de un nuevo default de la Argentina en 2009 o 2010, pero sin mostrar aún cómo se hará para obtener la independencia de Venezuela con Hugo Chávez como único prestamista de última instancia. A tasas siderales.
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Sergio Massa
Según lo que pudo averiguar este diario, la operación será complementada por dos frentes. Habría un compromiso de Venezuela para que también salga a recomprar parte de los BODEN 2015 que vendió tras haberlos adquirido a la Argentina. Hugo Chávez destinaría como mínimo u$s 200 millones para esta operación. La colocación de u$s
1.000 en BODEN 2015 a una tasa de 15,6% en dólares la semana pasada fue el desencadenante de una ola de ventas entre los inversores, ante la desconfianza que generó un rendimiento tan alto y la percepción de Venezuela como único financiador de la Argentina.
Y la intención del gobierno es que tanto bancos locales como AFJP salgan con recursos propios para ayudar a mejorar el precio de los títulos. Habrá contactos desde la primera hora de hoy para explicar la medida y sugerir la necesidad de un apoyo también del sector privado.
La decisión se tomó durante el fin de semana, luego de reuniones en las que participaron la presidente Cristina de Kirchner; el jefe de Gabinete, Sergio Massa; el presidente del Banco Central, Martín Redrado, y el ministro de Economía, Carlos Fernández, junto al secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino. Néstor Kirchner no estuvo en la reunión, pero se descuenta que hubo un aval suyo para que se avance en esta dirección.
En ese encuentro se repasaron con alarma algunos datos que marcan el deterioro de la evolución del mercado financiero. El seguro contra default de la Argentina a cinco años trepó el viernes hasta 850 puntos (el más alto de la región), el riesgo-país cerró por encima de los 700 puntos básicos (por primera vez desde la reestructuración de la deuda en 2005), el dólar a un año en Wall Street subió hasta $ 3,60 (en el contrato conocido como NDF), y la divisa en el contado con liquidación había trepado hasta $ 3,12.
El temor del gobierno es que, de continuar esta tendencia negativa, se contagien las tasas de interés en el mercado local, se produzca un nuevo episodio de salida de depósitos y que esto impacte aún más fuerte en la actividad económica que está en plena desaceleración. Por eso, la decisión fue salir a actuar lo más rápido posible y dejando trascender que habrá un cambio total de actitud: «No podemos seguir dependiendo de Venezuela. Tenemos que dar una señal clara de apertura a los mercados y nuestra voluntad por reinsertarnos al sistema financiero internacional», expresó uno de los asistentes al encuentro en forma de conclusión. En otras palabras, la Presidente sugirió la necesidad de avanzar de manera ahora sí mucho más decidida en la renegociación con el Club de París. El problema sigue siendo la exigencia de arreglar primero con el FMI. Además, no está claro hasta dónde llegará el «permiso» del kirchnerismo para aceptar estos cambios. Massa, por su parte, apuesta a su consolidación dentro del gabinete luego de haber reconocido -sin demasiado éxito por el momento-la necesidad de darle «más transparencia» al INDEC.
Los fondos para la recompra de los títulos no saldrán ni del superávit fiscal ni de las reservas del Central. Se trata de recursos que el Tesoro mantiene ahorrados. «Tenemos $ 30.000 millones en el Banco Nación que acumulamos en los últimos cinco años. Así, como el Central utilizó parte de sus reservas para estabilizar el tipo de cambio, ahora buscamos hacer lo propio con el valor de los títulos y el riesgo-país», indicó una alta fuente del gobierno a este diario.




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