Se quedó con todo Lula
La Cumbre Energética que convocó Hugo Chávez en isla Margarita terminó ayer en un fracaso. Por el rechazo de Brasil, en la declaración final no se menciona a la OPEP del gas que impulsaban el país anfitrión, Bolivia y la Argentina. Tampoco se avanzó con el megagasoducto que saldría del territorio venezolano y llegaría hasta Buenos Aires. Néstor Kirchner ya se había alejado del proyecto cuando logró acordar con Evo Morales por la provisión de gas. Hasta Lula, que lo necesitaría para el norte de Brasil, se inclina por congelarlo: "Falta mucho para definir la obra", dijo. También desairó a Chávez y a la Argentina en el proyecto por la creación del Banco del Sur. Para peor, Chávez ni siquiera impuso un discurso contra los biocombustibles como viene pretendiendo desde que Lula acordó con Estados Unidos por el etanol. Al final, la declaración considera que son energía alternativa y que su desarrollo debe preservar la producción de alimentos. En este clima, Néstor Kirchner mantuvo el bajo perfil y se fue de Margarita varias horas antes de que concluyeran el anodino documento final.
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Alvaro Uribe, Néstor Kirchner, Evo Morales, Hugo Chávez, Lula da Silva y Michelle Bachelet.
Por su parte, Chávez informó que Venezuela presentó a los gobiernos sudamericanos una «propuesta que promete ser el primer documento de un tratado energético».
Según el mandatario venezolano, la cumbre sirvió «para volver trizas todas esas campañas artificiales» de discrepancias entre los países de la región sobre el tema energético, y para «fortalecer los mecanismos de unión». Sin embargo, la imposibilidad de acordar en temas claves marca que no todo fue como pretendía Chávez, y que Brasil no transigió sobre las cuestiones en disputa.
Chávez anunció la creación de una secretaría ejecutiva permanente de UNASUR, que tendrá sede en Quito. Esa oficina podría estar a cargo, según Chávez, de Marco Aurelio García, actual asesor de asuntos internacionales del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, o del ex presidente ecuatoriano Rodrigo Borja, entre otros.
En cuanto a los biocombustibles, la cuestión que más polémica prometía, se terminó con una fórmula conciliadora con poco compromiso: los presidentes llamaron a compatibilizar la producción de energía con la producción agrícola, la preservación del ambiente, y la promoción y defensa de condiciones sociales y laborales dignas.




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