Se reconoce alta inflación: suben 27% el salario mínimo

Economía

Aunque no representa costo fiscal para el gobierno -lo pagan las empresas- ya estaba acordado (ciertamente, nadie entiende los conciliábulos al respecto, salvo para salir fotografiados en los diarios), se anunció ayer un incremento de 27% al salario mínimo. Como admitir que, desde diciembre, la inflación ha crecido en ese porcentaje. No es ésta una especulación atrabiliaria. La medida satisface a Hugo Moyano y a la CGT por su respaldo a los Kirchner -aumenta el aporte a las obras sociales-; el gremialismo oficial, todavía, aguarda otras dos decisiones que sí implican impacto en la recaudación: subir el mínimo no imponible y un ajuste en las deducciones del Impuesto a las Ganancias. Moyano promete, Kirchner cumple, unos se dignifican más que otros.

El gobierno, a través del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el titular de la CGT, Hugo Moyano, les informó ayer a los empresarios y el resto de los sindicalistas citados al Consejo del Salario que lo mínimo que tendrá que cobrar un empleado en blanco en el país serán $ 1.240 mensuales en diciembre. Esto implica un incremento del salario mínimo vital y móvil de 27%, más cerca de los aumentos máximos de 30% conseguidos por gremios como los metalúrgicos y los camioneros, que 19,5% teórico que Moyano acordó con el gobierno en febreropasado. A los $ 1.240 se llegará en diciembre luego de una escala previa de $ 1.200 mensuales que se tendrán que liquidar desde agosto.

El decreto reglamentario y la resolución del Ministerio de Trabajo aparecerán entre hoy y mañana en el Boletín Oficial, con lo que la medida comenzará a tener vigencia esta misma semana. Luego, en los primeros días de setiembre, los trabajadores beneficiados (unos 300.000) comenzarán a percibir las mejoras cuando se liquiden los salarios de agosto.

Con esta decisión, el gobierno de Cristina de Kirchner cumple con la promesa que Néstor Kirchner le hizo a Moyano en medio de la crisis del campo, cuando el camionero le exigió a cambio de su apoyo incondicional la reapertura inmediata del Consejo del Salario.

La cifra de los $ 1.240 mensuales fue cerrada la semana pasada entre Tomada y Moyano bajo la fórmula de incrementar el salario mínimo lo máximo posible, colocándolo por debajo del menor sueldo que se haya cerrado en las paritarias terminadas hace unas semanas (los $ 1.300 de los panaderos) y sin que supere 30% de incremento acordado por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

Los gremios se garantizan con la suba del mínimo no imponible, unos $ 3 millones como piso para sus obras sociales.

Definidos el monto y el mecanismo de incremento del salario mínimo, el resto fue diseñar la puesta en escena para que el anuncio de ayer parezca fruto de una negociación multisectorial entre 16 representantes empresarios y otros 16 sindicalistas liderados por Moyano.

  • Críticas

    Temprano, en su ingreso a la reunión de la mañana, Moyano se había dedicado a criticar a los empresarios con frases clásicas de ocasión. «Como siempre tienen mala predisposición» o «los salarios no provocan inflación», disparaba el camionero desde el asiento de acompañante del automóvil oficial del gremio. En sintonía con su jefe, el judicial Julio Piumatto completaba los conceptos. «Los empresarios tienen que usar la misma calculadora para calcular ganancias y pagar a los trabajadores» y «hay que ver si ellos pueden mantener a sus familias con los niveles de salarios que pagan», repetía inmutable el canoso e histórico sindicalistade la CGT oficial moyanista. Hugo Yasky no quiso quedarse atrás, y fijo posición. Además de pedir el mínimo vital y móvil en unos $ 1.550 mensuales, dijo que cuando vienen a este tipo de eventos, los empresarios «antes de discutir se cosen los bolsillos».

    Menos suerte tuvo el delegado de la UIA, Daniel Funes de Rioja, quien en la vereda del Ministerio de Trabajo volvió a proponer la idea de la entidad empresaria de fijar diferentes salarios mínimos según la región. «No es lo mismo un trabajador del Noroeste que otro de algún centro urbano» decía el abogado laboralista. Cuando la propuesta llegó a la mesa de trabajo del Consejo, Moyano fue simple, claro y directo. «No», contestó el camionero y dio por cerrada esa discusión.

    Para conocer una nueva declaración empresaria de cierto peso hubo que esperar al final de las negociaciones. Luego de las presentaciones del aumento del salario mínimo, cosa que hicieron Tomada y Moyano, Lascurain tomó la palabra. No habló de la medida, sino que se dedicó ponderar a los negociadores argentinos en la ronda de Doha, en Ginebra, muy lejos geográfica y temáticamente de lo que se discutió ayer en el Ministerio de Trabajo.
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