Con otra trampa estadística abierta para incorrectas evaluaciones, se supone que ayer existió un indicador Merval rondando el neutro y con la tecla de «pause» bien apretada, pero con una base interesante de negocios: 32 millones de pesos de efectivo pueden implicar muchas conclusiones.
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Una de ellas, que en torno de estos precios apareció demanda sigilosa armando algunas posiciones y dando un principio de acumulación, previo a los repuntes.
Tal figura merece ahondarse, dirá el analista, ya que el salto de negocios en estos momentos tiene que traer alguna sustancia consigo y es cuestión de anticiparse a los hechos. Pues bien, todo esto relatado como especulación en base a los datos de la rueda de ayer es tristemente falso.
Y el que llegó a un puerto equivocado, actuando en consecuencia, puede ver su nave hundida, no por defecto propio de evaluación, sino por una inducción que el propio sistema bursátil le envió.
• La realidad
La verdad del asunto es que nada sucedió, nada de nada. En precio, todo yendo a la neutralidad, y en lo que hace a negocios no se produjo una suba de $ 15 millones a los $ 32 millones, sino que se bajó de 15 millones de pesos a sólo $ 12 millones habituales de mayo.
Los que se llevaron los $ 20 millones faltantes fueron los CEDEAR, ocultos en un volumen total para acciones que es una falacia. Hay que cuidarse de la mentiras de afuera y las mentiras de adentro.
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