Muy apretados los extremos, terminaron por unirse en el cierre de la rueda y volver a producir: nada, el blanco absoluto. Lo que ya se ha transformado como en una meta tácita, dejar pasar los días hasta encontrar algunas realidades, resultó la figura imperante en el ingreso al nuevo mes. En verdad, resultó un esquema rígido de línea sin quebrarse, salvo esa semana donde el arribo de Zapatero sacó a todos del orden y la disciplina.
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Velozmente se reincorporaron a alinearse de uno en fondo, provocando un mercado nuevamente muy opaco en órdenes y sin convicciones globales, salvo en lo particular. Así, se destapó con todo la plaza de Renault y que viene saliendo del marco en estos días. Al 5 por ciento inicial en la semana, le agregó ayer 9% -con 2,6 millones de papeles- y constituyendo la gran nota de color.
El «bolero» bursátil se movió con unos $ 38 millones de efectivo, levantando algo el monto previo, pero en una banda de negocios tendiendo a lo insuficiente.
Las principales no quieren nada más que permanecer, el reflejo de las carteras mayores están en ellas, y febrero apunta en sus primeras fechas a mantener amarras en un Merval que casi es el de 2004. Y está bien, no hay estímulos para ninguna de las fuerzas: los toros y osos se quedan en su reserva.
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