Seis meses de Lula: ya con crédito, el reto es crecer
Lula Da Silva cumple hoy seis meses como presidente de Brasil, durante los cuales recuperó la confianza de los mercados gracias a una política económica ortodoxa y a un fuerte giro desde sus anteriores posturas de izquierda. En ese lapso, Brasil registró el mejor desempeño comercial de su historia y el riesgo-país y el dólar experimentaron drásticas bajas. Pero una política monetaria dura para abatir la inflación provocó un enfriamiento de la economía y fuertes críticas de la extrema izquierda de su Partido de los Trabajadores. En tanto, Lula responde que las tasas ya han comenzado a bajar y ayer lanzó un plan de empleo destinado a crear 250.000 puestos de trabajo para jóvenes.
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Luiz Inácio Da Silva, presidente de Brasil. Su giro programático, desde posturas de izquierda a una política económica realista, es el hecho más valorado por los inversores en sus primeros seis meses de gestión.
Sin embargo, los críticos de Lula -sobre todo el ala más extremista de su Partido de los Trabajadores-dicen que los logros financieros se cumplieron a merced de un nivel insostenible de 26% anual de la tasa de interés de referencia fijada por el Banco Central. Según argumentan, esa es la causa de la persistente caída del consumo, de la actividad económica y del empleo. Pero el gobierno responde que las tasas ya comenzaron a caer en la última reunión del Comité de Política Monetaria del Banco Central.
Lula ha logrado conjurar las críticas de los rebeldes del PT, al punto de tener a cuatro de sus líderes -legisladores, todos ellos-al borde de la expulsión del partido. Este giro programático e ideológico tal vez sea su mayor logro a los ojos de los inversores, que temían inicialmente a su gobierno.
Pero no ha logrado que las críticas a la dura política monetaria oficial desbordaran fuera del PT y lograran apoyos no sólo entre los sindicalistas sino también entre el empresariado local.
El desempleo en el país llega actualmente a 12,8% (en abril era de 12,4% y hace un año, 11,9%), desde principios de año se han perdido 580.000 puestos de trabajo, el PBI cayó 0,1% en el primer trimestre, la renta media de los trabajadores cayó 14,7% en el último año y las inversiones directas sumaron apenas 3.300 millones de dólares en el primer trimestre, menos de la mitad que un año atrás.
Pese a las polémicas, Lula logra sostener sus elevados niveles de popularidad. Hoy, 78 por ciento de sus compatriotas creen que el presidente, un ex tornero mecánico forjado en las luchas sindicales del cinturón industrial de San Pablo, está haciendo las cosas bien.
• Estilo
Acaso eso se explique en que Lula ha impuesto un estilo de comunicación diferente al de su antecesor, el prestigioso académico Fernando Henri-que Cardoso. Lula gusta de los «baños de multitud», abunda en metáforas futbolísticas, religiosas y de la vida cotidiana para explicar sus decisiones y elude el contacto directo con la prensa, que debe contentarse con sus discursos.
Al evaluar este período, el «petista» presidente de la Cámara de Diputados, Joao Paulo Cunha, dijo que el balance es «positivo. el gobierno se destacó en tres aspectos: en las relaciones internacionales, porque consiguió colocar a Brasil de forma altiva en el escenario internacional; en el control económico; y en colocar en el centro de la agenda la cuestión del hambre», con su programa Hambre Cero.



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