En una posible señal de que el gobierno del presidente George W. Bush podría levantar pronto los polémicos aranceles que impuso sobre las importaciones de acero, el representante comercial de los Estados Unidos, Robert Zoellick, dijo ayer que la medida ya cumplió con su objetivo. Aseguró que los aranceles ya alcanzaron las esperanzas de la Casa Blanca al ayudar a la industria siderúrgica estadounidense.
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Zoellick dijo que otro factor que hizo más competitivas las empresas del acero de los Estados Unidos fue la caída en el valor del dólar desde que en marzo de 2002 se establecieron los aranceles.
Pero también destacó que será Bush quien deberá decidir si elimina o no los aranceles «de salvaguarda», después de que esta semana la Organización Mundial de Comercio los declarara ilegales.
«Francamente, las salvaguardas dieron a la industria una oportunidad de hacer lo que esperábamos que hiciera. También ha habido algunos cambios en los tipos de cambio que han ayudado», dijo Zoellick.
Asimismo, restó importancia al impacto que tendría una eliminación de los aranceles sobre la agenda comercial del gobierno de Bush. El funcionario reconoció que los aranceles al acero ayudaron a Bush a ganar el año pasado el voto de algunos legisladores para el proyecto de promoción comercial, o vía rápida, pero sugirió que el impacto político de los aranceles podría ser ahora ambivalente respecto de la futura legislación comercial.
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