Al analizar los datos del mercado laboral del tercer trimestre surgen llamados de atención. El primero es que a la economía le cuesta cada vez más crear empleo. Ello se refleja en que la tasa de crecimiento del empleo, que pasó de un ritmo anual de 5,9% en el primer semestre a 3,9% en el tercer trimestre, según estimó Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL.
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El segundo es que el número de personas que buscan trabajo descendió. La tasa de actividad, que indica el porcentaje de personas ocupadas y que buscan activamente trabajo, fue apenas 0,1 de punto superior a la del tercer trimestre de 2005 y 0,4 de punto inferior al trimestre precedente. Esto ocurrió en un período en que estacionalmente la tasa de actividad se mantiene o crece poco, pero no baja.
Frente a este panorama para Ernesto Kritz, director de la consultora SEL, resulta preocupante que, a pesar del crecimiento robusto que mantiene la economía y después de una caída importante del desempleo, la tasa de desocupación no logra bajar de 10%, lo que podría estar marcando un nuevo piso para la economía.
El relevamiento del INDEC sobre una población urbana de 24 millones arroja 2.367.000 personas con problemas de empleo. Al extrapolar los datos oficiales en el total de la población urbana resulta que hay más de 1,6 millón sólo de desocupados.
De modo que aún con una economía creciendo a 8% anual hay más de 3 millones de personas con dificultades de reinserción en el mercado laboral, pese a los buenos datos que presenta el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
Otro dato para tener presente a la hora de evaluar la perspectiva del desempleo es que el peso relativo de los planes Jefes se ha reducido. Hoy aportan 1,9 punto a la tasa de desocupación cuando un año atrás eran 3 puntos. Esto significa también que el número de beneficiarios de planes Jefes ha caído.
Según Bour, los datos mostrarían que las empresas están teniendo más dificultades para conseguir la mano de obra que precisan, pero tampoco hay gran oferta de los trabajadores más fáciles de contratar, como el segmento poblacional de 25 a 30 años con poca experiencia laboral. «Esto podría estar ocurriendo también por problemas con los costos laborales. Para encontrar el personal adecuado ahora hay que ir a sacárselo a otra empresa, y eso implica más dinero a pagar», señala el economista de FIEL.
Pero la inflexibilidad a la baja que parece estar presentando la tasa de desempleo podría asociarse, según Kritz, a que existen 10 puntos más de informalidad laboral que en el 93. «Hay más gente con empleo intermitente y con una alta rotación. La mayor parte de esta gente tiene experiencia laboral, pero en la informalidad. En la actualidad, los desocupados vienen en 90% de la informalidad», explica, y destaca que el sector formal está a pleno empleo mientras el informal tiene 18% de desocupación.
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