Desde el Congreso, el control en lo económico que se dispone sobre un gobierno se da en todos los países a través del Presupuesto. Allí se ponen límites al gasto público, a la emisión de deuda, a los impuestos. Y se da la señal de hacia dónde va el país. No es el caso argentino precisamente dado que van trascendiendo detalles de lo que está incluido -y oculto- en el proyecto de Presupuesto 2006 que se enviara al Congreso. Hay una nueva variante de los superpoderes, ahora relacionados con el gasto. Se asegura a través de un ardid el gobierno el manejo discrecional de fondos por más de $ 9.250 millones. Un decreto presidencial de hace 10 días terminó de pulir el mecanismo. Será Lavagna quien deba dar explicaciones sobre este delicado tema cuando concurra a Diputados.
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El Ejecutivo ya se garantizó en la Ley de Presupuesto 2005 contar con la facultad especial que más le interesa y que más ha utilizado este año: poder disponer de los fondos originales o que reasigna en la «Jurisdicción 91- Obligaciones a Cargo del Tesoro», una partida que se triplicó desde que Néstor Kirchner asumió la presidencia.
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