3 de julio 2007 - 00:00

"Si tengo que ir preso, voy a ir"

«La situación de faltante ocasional de gasoil no es exclusiva de nuestras estaciones y no tenemos conocimiento de que la misma medida se haya dado en otras competidoras», dijo ayer el presidente de Shell, Juan José Aranguren, al explicar la posición de la empresa luego de haber sido notificado de las primeras sanciones por $ 5 millones en cinco estaciones de servicio de su red, y recibido actas de infracción por otros 40 casos.

«Si tengo que ir preso, voy a ir», aseguró Aranguren con su habitual tono de no conciliar con el gobierno. Pero agregó: «Aun cuando decimos que la Ley 20.680 de abastecimiento no está vigente, no hemos incurrido en los delitos allí previstos, como elevar precios, acaparar producto, revaluar la mercadería o reducir o no incrementar la producción». En su opinión, «hay una clara intención contra Shell y una potencial discriminación que tiene que dirimir la Justicia», por lo cual la empresa analizaría la presentación de un amparo.

Se preguntó también «si no es raro que sólo una compañía con 13% del total del mercado de gasoil sea responsable de los problemas de abastecimiento denunciados por federaciones de estaciones de servicio y entidades agropecuarias».

El directivo fundamentó la defensa de la compañía en que la Resolución 25 -aunque la está cuestionando en la Justicia- «no menciona que tiene que haber combustible en forma permanente, sino que en cada período se debe comercializar la misma cantidad que el año anterior más un coeficiente relacionado con la evolución del PBI».

  • Comparación

  • «Si siempre debiera haber gasoil en una boca de expendio, tendríamos que tener un camión en la puerta de cada una siempre listo.» Indicó que en las cinco estaciones sancionadas la cantidad de producto había sido superior en 7, 8, 18, 26 y 46% al 31 de mayo en comparación con igual período del año anterior, y dijo que lo mismo ocurría en los otros surtidores en los que también inspectores de Comercio Interior detectaron faltante.

    Consultado por la posibilidad de que el aumento en la producción se hubiera destinado a otros compradores, Aranguren dijo: «No exportamos gasoil desde hace seis años, no tenemos red de distribución en el agro, y 99,5% del producto se distribuye a través de las estaciones».

    No obstante, también admitió que «ahora porque falta gas se va a necesitar más gasoil para centrales eléctricas, grupos generadores y, en algunos casos, para el proceso productivo».

    La reiteración de sanciones contra Shell no parece tener una explicación económica. Hubo un momento en marzo de 2005 en que se especuló con que el gobierno quería empujar a la empresa a retirarse del país para que los activos fueran adquiridos por PDVSA (Petróleos de Venezuela).

    Shell, además, se resistió a importar gasoil desde 2005, pero también es cierto que el resto de las petroleras lo hizo en forma marginal (salvo probablemente Repsol YPF en 2005, muy presionada por el gobierno). En la actualidad, está proyectada una importación de YPF y otra de Petrobras por un total de 60.000 metros cúbicos, lo que es poco relevante para el mercado.

    Las empresas argumentan que no están en condiciones de seguir importando a pérdida, y el Estado tampoco lo hace a través de ENARSA que ganó en licitación parte del volumen que se puede ingresar al país desde Venezuela sin impuestos.

    Se puede presumir que el gobierno está molesto por la falta de participación de Shell en la instalación de una nueva refinería en el país, en la cual participarían Repsol, Petrobras y Esso. O que Moreno tiene datos que no informa, lo cual no es creíble.

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