30 de junio 2008 - 00:00

Siemens: cambios y más despidos

El grupo alemán Siemens prevé despedir a más de 17.000 empleados en todo el mundo -un tercio de ellos en Alemania- en el marco de un plan de reestructuración sin precedentes en sus 160 años de historia. 

En medio de esta crisis casi terminal, los alemanes anunciaron el despido de su actual CEO en la Argentina que -según el comunicado- «volverá a su actividad académica» (léase no ocupará ningún otro cargo en la estructura del grupo) y será reemplazado por otro ejecutivo de la misma nacionalidad, que vendría al país a hacer el «trabajo sucio» de reducir en forma dramática el número de trabajadores que emplea en la Argentina. Quien deja el cargo es Matthias Kleinhempel, y será reemplazado por Friedrich Smaxwil (asumirá como CEO el 1 de julio). Smaxwil, que tiene 60 años, entró a Siemens en 2002, o sea, después de que se produjeran los numerosos escándalos por pagos de coimas en lugares tan distantes como Buenos Aires, Chicago e Italia, todos ellos bajo investigación de los tribunales alemanes. En el nuevo esquema organizacional que aspira a poner en marcha Siemens, y que debería impedir nuevos casos de corrupción, la Argentina formará parte de una división llamada «Austral Andinia», que es todo América del Sur menos Brasil. La información llegada de Alemaniano especifica cuántos de los empleados de «Austral Andinia» quedarán en la calle.

En total, son 17.200 los despidos previstos sobre un total actual de 400.000 empleados en todo el mundo. Los empleos suprimidos en Alemania, que se harán durante dos años, serán 6.400 y se trata, en su mayoría, de puestos del aérea administrativa.

Siemens sigue siendo investigada por la fiscalía alemana por presuntos casos de corrupción
que alcanzan prácticamente a todas las áreas del grupo y los que están involucrados cerca de 270 empleados de la firma.

Asimismo, la empresa reconoció haber manejado cuentas paralelas por 1.300 millones de euros.

En noviembre de 2007, el austríaco Peter Loscher, presidente de la empresa, había anunciado que tenía intenciones de reducir los gastos administrativos del grupo antes de 2010 en 1.200 millones de euros, y había dado a entender que sería inevitable poner en marcha un plan de reestructuración. En febrero pasado, el grupo confirmó la supresión de 3.800 empleos de su división telecomunicaciones y 1.000 en su filial Osram. «Haremos las cosas de forma tal que sea lo más soportable posible desde el punto de vista social», afirmó Loscher esta semana al diario alemán Die Welt, donde aseguró «que la compañía quiere evitar los despidos a secas».

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