Signos de distensión en relación con Brasil

Economía

Los industriales argentinos habrían logrado algún grado de acercamiento con sus pares brasileños, luego de una semana en la que privaron las declaraciones fuertes y la falta de acuerdos comerciales.

Seguramente por esta causa, el viceministro de Desarrollo, Marcio Fortes, y Paulo Skaf, titular de la poderosa FIESP (la central fabril de San Pablo), prometieron su asistencia a la jornada regional que organiza la Unión Industrial Argentina (UIA) la semana próxima en Mar del Plata.

El encuentro será el jueves y viernes próximos, y tendrá como propósito central poner en funciones al nuevo comité ejecutivo de la UIA, que encabeza el plástico Héctor Méndez, y a quien acompañan Héctor Massuh, José Ignacio de Mendiguren, Federico Nocholson, Luis Betnaza, Juan Carlos Sacco, Adrián Kaufmann Brea y Miguel Acevedo, entre otros.

¿Quiénes son los huéspedes?
Fortes -tal como adelantó este diario la semana pasada- fue designado «bombero» para apagar incendios con la Argentina por su jefe, el polémico ministro de Industria, Luiz Furlan. Podría decirse que Fortes es el más «pro argentino» en una cartera que no se destaca precisamente por ceder ante las sugerencias que le llegan desde la UIA o el Palacio de Hacienda. Por su parte, Skaf, poderoso empresario textil paulista, también se mostró conciliador con las necesidades de sus colegas locales; de hecho, la semana última se alcanzó un acuerdo para recortar las exportaciones brasileñas de tela de denim y corderoy. Sus presencias en Mar del Plata deberían ser vistas como un gesto de buena voluntad y acercamiento, luego de que Furlan destrató a las máximas autoridades de la UIA la semana última, durante la reunión árabe/sudamericana en Brasilia.

Al encuentro marplatense, denominado
Quinto Foro Federal de la Industria - Región Pampeana, está anunciada la asistencia del presidente Néstor Kirchner, los ministros Roberto Lavagna y Julio De Vido; el gobernador Felipe Solá; el presidente del BCRA, Martín Redrado; banqueros, y economistas.

• Interrogante

En la primera mesa luego de la apertura podría producirse la intervención de Skaf: se expondrá sobre «Experiencias regionales de gremialismo empresario industrial» y está previsto que hablen dirigentes industriales de la Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela. ¿Se referirá Skaf a las «asimetrías comerciales» que vienen plagando la relación bilateral?

En tanto, los industriales argentinos parecen haberse anotado una nueva victoria parcial, dado que los fabricantes de calzado habrían conseguido que sus colegas brasileños limiten sus ventas a la Argentina en 2005 a
12,5 millones, tal como trascendió el martes. La respuesta oficial de los industriales brasileños -que a esta altura se descuenta será positiva- se conocerá el lunes. Cabe recordar que esa misma cantidad de pares fue lo que ingresó en el país en 2004; los brasileños querían traer 15 millones de pares en función del mayor consumo, y los argentinos querían volver a los 10 millones, porque era lo que se había convenido para el año pasado y luego en la práctica fue superado.

Otro acuerdo anunciado ayer fue el alcanzado por la
AFAC (autopartistas), en el difícil sector de las baterías de autos.

Hubo que discutir siete meses -tanto entre empresarios como con funcionarios de los dos gobiernos- para lograr que los fabricantes brasileños acepten exportar a la Argentina un tope de 1.050.000 unidades en todo 2005. El «desvío» máximo ( léase incremento de ventas sobre lo pactado) convenido es de 5%, o sea unos 50.000 acumuladores más. Se acordó llevar a cabo un monitoreo del cumplimiento del pacto cada tres meses.

Como se ve, son todos signos de que las febriles gestiones, las protestas y hasta las súplicas de los empresarios argentinos ( muchas veces, pero no siempre, acompañadas por miembros de la cartera económica) comenzarían a dar algún resultado en la hasta ahora blindada posición de los brasileños. De todos modos, quedan dos cuestiones sobre las que Brasilia no quiere ni oír hablar: la propuesta de Roberto Lavagna sobre una vuelta al espíritu del Acta de Asunción (en la que se crea el mercado común) y la aplicación de salvaguardias para los sectores críticos. En este sentido, el éxito de acuerdos sectoriales como los de zapatos, baterías, vinos, etc. parecería darle la razón a los brasileños.

S.D.

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