11 de marzo 2008 - 00:00

Sigue castigo, pero hay quien disfruta

Sigue castigo, pero hay quien disfruta
Con el Dow retrocediendo 1,29 por ciento a 11.740,15 puntos (tercera rueda consecutiva), cada cual puede sacar las conclusiones que más le guste. Si se orienta a lo político, cabe el argumento que -en última instancia-la falta de confianza en que el nuevo presidente/ a pueda poner a la economía norteamericana en la senda de la prosperidad, es lo que deprime al dólar y al valor de las empresas norteamericanas. Si prima el sesgo económico, no es disparatado pensar que es la elevada posibilidad de una recesión -o peor aún: una estanflaciónlo que lleva a los inversores a mantenerse alejados de la inversión de riesgo, castigando de paso a la moneda estadounidense (cerró ayer en 101,73 yenes y u$s 1,5352 por euro). Si bajamos a lo que podemos llamar "escala de mercado", el mero hecho que desde el récord del 9 de octubre el S&P 500 ha cedido 18,64%, nos coloca ante la atemorizante puerta de lo que la tradición define como un "bear market". A esto podemos sumar infinidad de elementos puntuales, como los rumores que ayer veían a Bear Stearns golpeando la puerta de los tribunales de quiebras (tal vez los u$s 3.000 por hora que habría pagado el gobernador de Nueva York a un servicio de prostitutas por sus menesteres como "asesoras financieras" -en lugar de recurrir a algún prestigioso banco de Wall Street-, no fue tan mala idea) o la suba del petróleo a nuevos máximos históricos (tocó u$s 108,21 por barril y cerró en u$s 107,9, pero atención que el contrato octubre retrocedió a u$s 102,06). Lo que conllevan en común las tres visiones anteriores se sintetiza en lo que podemos llamar una visión humana o sicológica del mercado: lo que está pasando no es nada más que el simple reflejo del miedo.

Miedo por lo que traen aparejados los tres puntos anteriores, miedo por lo que han ocultado las empresas (en particular el sector financiero), miedo por lo que puede aparejar el futuro. El consuelo es que el miedo no es pánico y entonces no es tan difícil disfrutar algunas ganancias (la suba de McDonald´s lo evidencia), especialmente si la Reserva Federal nos dé una sorpresa agradable el próximo martes.

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