Ahora se mezclaron los ingredientes, como para hacerse una masa difícil de tratar en este final de enero, y lo que venía inestable en el mercado local se fusionó con una tónica en los recintos del mundo, donde se han creado ondas negativas. Nuevamente con Greenspan como eje, por si lo que dijo -o no dijo- el informe de la Fed respecto de la tasa, lo concreto es que se dio una zona de bajas generales y el análisis de lo doméstico pasó a la cuenta general. Ayer se vio en la región una baja del índice mexicano, con un derrape muy pronunciado del indicador brasileño -más de 6%- y Buenos Aires que se asoció al «duelo bursátil»: aportando más de 3% de merma, en su índice Merval. Nunca se superó la marca previa, el mínimo de la rueda se tocó en los 1.133 puntos y cerrando algo por arriba, con 1.144 puntos. Un sesgo pronunciado, desde que se iniciara la etapa del descreme en el Merval, que pareció querer resurgir y, ahora, alcanzó otros pisos.
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El cambio más notorio se dio en el volumen, volviendo a la marca de $ 70 millones de efectivo en acciones, pero que fueron insuficientes para poder limpiar la plaza de vendedores muy activos. Varios papeles rozando 5% de recorte, solamente una acción líder que se mantuvo en el nivel anterior impuso una situación de neta flojedad y puede haber recibido aporte de ventas de afuera, en virtud de la clásica poda sobre mercados emergentes -antes de sumergirse, se llamaban así- para paliar pérdidas en los demás.
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