Mientras en el contexto se continúan agregando posibilidades para instrumentar el pago al FMI y el entramado para restituir al Banco Central los dólares que salen, los aparatos de medición -como el bursátil- prosiguen cotizando la preocupación. Y más que eso, una zona de incertidumbres respecto de los alcances reales -y posibles consecuenciasdel paso anunciado. Tercera rueda consecutiva de depresión de negocios, un índice líder que carece de posiciones defensivas para asimilar lo que aparece en venta -que no es mucho- y trayendo ayer la novedad de haber permanecido inmutable en la actitud a pesar de quedar en el cierre con su piso de 1.500 puntos vulnerado. Se sabe que tales perforaciones simbólicas pueden ser riesgosas, si es que activan más decisiones de oferta, pero en la víspera la demanda no hizo nada ostensible para recomponer el índice y dejarlo, al menos «pour la galerie», en situación más decorosa.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Las órdenes siguen escaseando, ayer no más de $ 58 millones en acciones, y la participación apenas en 7% del volumen general del día. El índice no pudo subir de 1.512, bajó a 1.488 de mínima y quedó casi en el mismo lugar para el cierre. Agregó así otro 0,9% de retroceso y mostró total carencia de entusiasmo para culminar el ejercicio. Llamativo actuar del mercado, que sorprende más por la faltante de negocios que por el signo bajista que ofrece. A partir del piso perforado, está la expectativa de hoy por ver si se confirma o se genera una reacción.
Dejá tu comentario