Es posible que la incidencia favorable haya que encontrarla más en haber sacado al mercado de un embudo complicado -como fue la culminación del viernes-, que de los saldos que pudieron verse ayer. Quien tome a la rueda poselecciones como un hecho en sí mismo, acaso opte por pensar en una escasa repercusión de resultados que parecieron ser plenamente satisfactorios para el oficialismo, volcados a los indicadores bursátiles. Pero, considerando la caída a pique de volumen del viernes pasado, que predisponía a imaginar una reanudación de dudoso curso, la obtención de casi 2% de aumento en el Merval, con volumen algo más expansivo -en $ 27 millones para acciones, menos de $ 15 millones para los certificados- tiene un valor agregado, en haber hecho despejar las inquietudes heredadas del viernes.
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Un papel excluyente, además por su actual participación en el índice ponderado, resultó Acíndar: con 2,1 millones de papeles, una suba de 3,7 por ciento para ella. Y con una gama muy diversa y poco armónica de mejoras. Ninguna baja líder, que partieron desde módicos 0,5 por ciento de alza y hasta arribar a ese máximo en la siderúrgica, similar a Comercial del Plata. El Merval rozando los «780» puntos, en una rueda de características «pensantes», que dejó euforias fuera de lugar. Posiblemente evaluando lo que vendrá, cuando haya que enfrentar a miles de acreedores privados que esperan, con un «cuchillo» entre los dientes, la visita argentina...
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