La soja cayó 6% en la Argentina y suma pérdidas que llegan a 14% en sólo 10 días. Su precio bajó 35 dólares por cada tonelada. Implica una desvalorización de u$s 2.200 millones para la cosecha de este año. Se debe a que los industriales de China -que procesan el producto- anunciaron ayer que importarán menos cantidad de granos. El mercado argentino reaccionó fuerte, pues la soja padece de «chinadependencia». A los problemas de mercado se sumaron los climáticos. La recolección llegará a 32 millones de toneladas, 5 millones menos que las previstas. La situación complica al gobierno, que recibirá 600 millones de dólares menos por recaudación de retenciones a la exportación.
Por caída de la producción y de los precios de soja el campo perdió casi 2.200 millones de dólares en pocas semanas y al Estado se le esfumaron u$s 630 millones de ingresos.
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La soja se desplomó ayer en la Argentina y perdió 6%, mucho más del impacto que sufrió el mercado internacional de Chicago -que cayó 2,9%-como consecuencia del anuncio de los procesadores de China sobre importantes bajas en la importación de grano. Esta situación acentuó la preocupación sobre el destino de la oleaginosa, que en el país ya acumula pérdidas por 14,2% en sólo 10 días: 35 dólares. En efecto, la cotización en el mercado local cerró ayer en u$s 210,50 para la posición mayo de la plaza de futuros contra un valor que se ubicó en u$s 245,50 el 7 de mayo. Este recorte implica una desvalorización de la producción argentina del orden de 1.120 millones de dólares calculado sobre una estimación de cosecha de 32 millones de toneladas. Pero dicho volumen, ya asumido por el mercado como consecuencia de los problemas climáticos que sufrieron las principales zonas de producción, es determinado tras la pérdida de 5 millones de toneladas en rendimientos. A principios de año, el mercado calculaba una cosecha de 37 millones de toneladas. Dicha pérdida significa u$s 1.052 millones menos en producción, calculados al valor de ayer.
En consecuencia, los productores contarán u$s 2.172 millones menos en granos frente a lo previsto hace pocas semanas.
Para el gobierno de Néstor Kirchner y para las cuentas del ministro Roberto Lavagna, el derrumbe de la soja y los recortes en la cosecha son dos realidades nefastas. Las cuentas fiscales dejarán de recibir, por ahora, casi 630 millones de dólares por retenciones a la exportación. Dicho monto surge de calcular arbitrariamente la eventual exportación de las toneladas que ya no serán y de descontar los ingresos previstos con una soja a un valor 35 dólares más alto.
El mercado internacional de la soja sigue, en tanto, sin estabilizarse. Tras perder 11% la semana pasada en Chicago, los precios cayeron 2,9% al precio más bajo en 12 semanas, luego de testear límite de baja se reacomodó en u$s 332,72 por tonelada con fundamentos en la buena evolución y mejora en las plantaciones, que ya hacen prever un récord de siembra y lluvias oportunas que contribuyen a la campaña.
La performance bajista en la Argentina se debió a la decisión de los importadores de China, quienes durante 2003 compraron 20 millones de toneladas y produjeron con su acción la escalada de precios de la oleaginosa. La Argentina exportó casi 10 millones de toneladas de poroto de soja el año pasado, y China consumió 15% de los productos del campo local.
«El mercado sigue y seguirá nervioso, y hoy teme más a factores ajenos a él que a sus propios fundamentos. El nerviosismo reinante en las Bolsas centrales de Europa y los EE.UU. no es un buen síntoma. Los fondos siguen liquidando soja para enfrentar pérdidas en otras plazas», decía ayer Ricardo Baccarín, de Panagrícola. «Localmente, los productores fueron sorprendidos por una baja de $ 100 en menos de una semana y, aunque asuman la política de retener, las razones de la baja se juegan en otras latitudes. La compra de insumos para la nueva campaña constituye otro problema; mientras éstos suben de la mano de la mejora en los futuros internacionales de energía, éstos siguen acumulando pérdidas diarias», agregaba el analista.
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