A pesar de que el Estado gasta cerca de 3.500 millones de pesos anuales en subsidio a la pobreza, uno de cada cuatro hogares pobres no recibe plan Jefas y Jefes de Hogar, según advierte un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).
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El trabajo fue realizado sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y explica que, «a pesar de la masividad de recursos invertidos en el Plan Jefas y Jefes de Hogar (que administra el Ministerio de Trabajo encabezado por Carlos Tomada), su objetivo de compensar la grave situación social está lejos de ser plenamente alcanzado».
• Del total de hogares urbanos que no recibe los beneficios del plan, 14% correspondería a familias indigentes y 13% a familiares pobres. Eso significa que, de cada 4 hogares que no reciben ayuda del plan, uno sería pobre o indigente.
• Del total de hogares urbanos que sí reciben esos subsidios, 10% no sería pobre. Es decir que habría cerca de 200.000 hogares que no son pobres, pero reciben el plan Jefas y Jefes.
• El 25% del miembros de los hogares que no son pobres y reciben el plan es inactivo (no trabaja ni desea hacerlo), 15% es cuentapropista, 6% es asalariado no registrado; y 5%, hogares que reciben dos planes.
Con estos datos, IDESA asegura que la cantidad de gente que no siendo pobre hace uso de la ayuda social es mucho mayor que algunos casos aislados cada 4 hogares que no reciben ayuda del plan, uno sería pobre o indigente.
Según el estudio, sólo con «algunos controles relativamente simples se podría evitar una cantidad de desvíos importantes». Y aun así, aclara que se confirma que «nohay política asistencial que sustituya las buenas políticas económicas y laborales» que «promuevan tasas elevadas de crecimiento e instituciones laborales sanas que garanticen que ese crecimiento venga asociado con más y mejores empleos».
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