3 de junio 2003 - 00:00

Sorpresa por compra récord de trigo de Brasil a los EE.UU.

Brasil concretó ayer su mayor compra de trigo a los Estados Unidos. Se trata de 250.000 toneladas, por las que se pagó -entre arancel y flete- un sobreprecio de 20% con respecto a las adquisiciones que se hacen en la Argentina. La decisión, que causó sorpresa, provocó aquí una caída de 5% en dos días en el precio del cereal. Esa, justamente, sería la intención de los brasileños, quienes tendrán que comprar de aquí a fin de año 4,5 millones de toneladas -3 millones en la Argentina- para abastecer sus industrias. Más allá de esto, la movida resulta curiosa y contradictoria con las señales positivas que se cruzaron Brasilia y Buenos Aires desde la asunción de Néstor Kirchner, En el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva se ha hablado desde entonces de una perfecta sintonía política, de una relación privilegiada y de un fuerte relanzamiento del Mercosur. Paralelamente, se anunció que las exportaciones brasileñas a la Argentina crecieron 81% en mayo con respecto a igual mes de 2002, con lo cual el país es ahora el tercer mercado en importancia para Brasil.

Brasil compró 250.000 toneladas de trigo en Estados Unidos, que pagó a un valor más caro de lo que hubiese costado en la Argentina, y echó por tierra las promesas y proyectos del gobierno y de Inácio Lula Da Silva, que aboga en los discursos por una mayor integración regional.

Mientras los ministros de Agricultura de la región seguían la dialéctica de la integración, los brokers brasileños concretaban un negocio por tres barcos cargados de trigo, un bien que la Argentina necesita colocar en un volumen cercano a los 3,5 millones de toneladas en los próximos meses y que encuentran un mercado internacional complicado.

Si bien los brasileños amenazan todos los años con adquirir el producto en otros destinos, este año ya habían comprado 100.000 toneladas en Estados Unidos y casi 250 mil toneladas en los países del Este (Ucrania y Rusia)
, con malos resultados, ya que la calidad panadera de esos trigos no resultaron beneficiosas para los molinos. El negocio entre Brasil y Estados Unidos involucró 250.000 toneladas de trigo con entrega en junio a un precio que hasta ayer no podía establecerse en Brasil, aunque algunos analistas estimaban un valor FOB Golfo de México de u$s 130 por tonelada luego de descuentos pero a los que habría que sumarle los costos de fletes y 11,5% que se aplica a las importaciones de trigo procedentes de extra-Mercosur. La conmoción afectó también al mercado brasileño, donde calculaban un encarecimiento que supera 20% del valor que se hubiese pagado en la Argentina, como consecuencia del pago de un arancel extra-Mercosur y se consideraban valores de fletes que treparon fuertemente luego de la guerra entre EE.UU. e Irak.

«Brasil puede adquirir el trigo donde se le ocurra, pero lo que los operadores granarios nacionales no entienden, es por qué lo hacen en esta época del año, donde no hay todavía, riesgos de desabastecimiento. Bien saben los hermanos cariocas que la Argentina todavía tiene un saldo exportable sin colocar de alrededor de 3 millones de toneladas de trigo. Con esta cantidad, se abastecería plenamente las necesidades de Brasil de aquí hasta la aparición de su nueva cosecha (por octubre de 2003)», indicaba el analista Alejandro Ramírez.

Mientras en la Argentina los precios del trigo llegaron a niveles de 140/145 dólares por tonelada en Buenos Aires, ayer en Bahía Blanca se cotizaba a u$s 105 por tonelada y se recordaba que los precios acumularon una baja de 5% desde que comenzó a especularse con la operación que finalmente se concretó.

Si bien el gobierno brasileño no emitió opinión, no pocos productores y operadores argentinos se quejaban ayer por esta mala nueva en el comercio bilateral: la idea de integración y el sitial de preferencia que la Argentina ocuparía ante Brasil se diluyó en un instante. Además, algunos piensan que Brasil hizo un mal negocio sólo con el fin de mandar señales a los funcionarios argentinos. «Ya quedó en evidencia lo que ocurrió cuando compraron trigo en el Este europeo (Rusia, Polonia y Ucrania). Al recibir el cereal se encontraron con todo tipo de inconvenientes de calidad, retrasos en las entregas y pagos de fletes muchos más caros».

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