31 de marzo 2004 - 00:00

Suben 25% los campos ganaderos por la soja

Parte de las ganancias en soja se vuelca a la compra de ganado. Esto genera fuerte demanda de campos ganaderos.
Parte de las ganancias en soja se vuelca a la compra de ganado. Esto genera fuerte demanda de campos ganaderos.
El poder movilizador de la soja durante los últimos meses, con subas de 30% en sus precios durante el primer bimestre, generó un fuerte traslado de fondos hacia la ganadería. Esto provocó que los precios de los campos aptos para hacer invernada hayan aumentado 25% en sólo dos meses. La misma tendencia se traslada, aunque en menor medida, a las zonas de cría, con alzas de 10% durante el mismo período. Un campo apto para invernada se ubica hoy en 2000 dólares la hectárea mientras un campo de cría ronda los 700/800 dólares.

Para la ganadería no es época de bonanza.
Aunque los precios de venta del ganado en pie han subido 6% en el último mes, los costos del sector se incrementaron en la misma proporción ante mayores exigencias sanitarias ( vacunas antiaftosa, lucha contra la garrapata) y de seguridad alimentaria (la necesidad de identificar el ganado desde el potrero hasta la góndola) y por decisiones de arrastre que incrementan los gastos de la actividad (por caso, los aportes que los ganaderos deben hacer al Instituto de Promoción de Carnes). Con este marco, la rentabilidad ganadera no ha aumentado a la par de los precios de la tenencia de tierra. La ganadería sufrió la pérdida de sus valores en dólares desde la convertibilidad y, por caso, los precios de los campos sólo aumentaron 12,5% los de invernada, y 7% los de cría durante todo el año pasado, contra aumentos que llegaron a niveles insospechados en campos agrícolas, con cifras récord en dólares.

La suba de los precios de las explotaciones aptas para ganadería se debe, en mayor medida, al efecto soja, y es generada por los mismos agricultores que cultivan la oleaginosa. Es que luego de la debacle financiera de 2000/ 2001 recién ahora los bancos comienzan a acercarse al hombre de campo. Durante los últimos dos años se produjo un efecto ahorro en vacas, donde parte de las ganancias obtenidas en agricultura se volcaban a la ganadería. Esa situación hoy se mantiene y fortifica los precios de campos ganaderos. Esto provocó un cuello de botella con alta demanda de tierras para trasladar los vacunos, y una escasez de oferta que presiona los precios.

• Recuperación

«Los campos de ganadería se habían quedado retrasados y ahora recuperaron esa diferencia que los alejaba de los campos agrícolas al ritmo de la firmeza de los granos. Muchos campos que por cuestiones climáticas no fueron utilizados para producir maíz pasaron a la oleaginosa. Son ahora explotaciones mixtas en el oeste bonaerense, que eran originalmente tierras sólo ganaderas. Esa menor disponibilidad de tierra para ganadería hizo recuperar los precios», explicaba el ganadero y consignatario Andrés Mendizábal. «La ganadería es utilizada como alcancía», grafica el empresario, quien agrega que «el productor tiene sus novillos y los mantiene en buen estado y no lo quiere liquidar. Entonces, no hay campos ni para arrendar ni para capitalizar».

En el mercado se coincide en que «no hay campo para poner una vaca más». Los acuerdos ya cerrados se respetan y los arrendamientos ganaderos rondan, según las zonas, entre 70/100 kilos por hectárea. Los pastajes en Corrientes y Entre Ríos se ubican entre 4 y 6 kilos por mes. Hoy son pocos los que aceptan capitalización y la demanda crece aún en zonas marginales, el único destinoque le queda a la ganadería-ante este boom de la soja. Además ya comienza a definirse un doble mercado también para el alquiler de campos, ante la nueva alternativa de inscripción de «campos aptos para exportar a la Unión Europea», con valores diferenciales que comenzarán a definirse en los próximos meses.

• Preferencia

Si bien la soja se expande en todo el país y aún con bajos rendimientos (cuando se cultiva en condiciones agroecológicas adversas), es la preferida de los agricultores por obvios motivos de valores; que la ganadería se haya convertido en una alternativa de inversión, con efecto dominó sobre los precios de los campos, da lugar a un ejemplo arbitrario aunque demostrativo de la disputa agriculturaganadería: un rendimiento promedio bajo para la soja puede ubicarse en 4 toneladas por hectárea que, a su vez, puede ser vendida a u$s 242 cada una. El productor obtiene en mano u$s 968 por esa producción y aunque deberá descontarle su inversión -que en soja es relativamente baja-, su ingreso pleno en pesos alcanza a $ 2.900 por hectárea. Ese importe le permite comprar 3,2 vacas por hectárea, ya que en el mercado ganadero una vaca apta para preñez se ubica en $ 900. Una alternativa bastante adoptada por los agricultores durante los últimos meses.

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