Son pocas operaciones y meramente especulativas. Lo cierto es que los escasos títulos públicos argentinos operados en el exterior siguen subiendo y esto explica por qué en lo que va del año el riesgo-país bajó 402 puntos, o sea más de 10%, para cerrar ayer en 3.974 puntos básicos.
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El bono más buscado es el Global 2008, que ayer subió 0,6%, a 31,50 dólares. El FRB, uno de los tres bonos Brady y el único que no tiene garantía del Tesoro de los Estados Unidos, subió 1,6%, a 32,5 dólares. Estos dos bonos centraron casi todas las operaciones del mercado.
El razonamiento de los inversores extranjeros es simple. Supóngase que la Argentina impone una fuerte quita a su deuda. En el peor de los escenarios, sería de 50%, algo que ningún país hasta hoy se atrevió a hacer. No se puede pensar que la Argentina va a repudiar su deuda, porque eso no tiene antecedentes. Desde Cuba hasta Rusia pagan. Entonces, si la Argentina impusiera una quita de 50 puntos, el inversor está comprando el bono en 31,5 dólares, un título que valdrá 50 dólares después de la quita, lo que equivale a que da una ganancia sobre el capital de 36%. A esto habría que sumarle los cupones semestrales que podrán tener una tasa de 5% anual. En este momento, las tasas en el mundo están muy bajas. Pero a no engañarse. Comprar títulos argentinos es negocio ahora a este precio, después de que el país declaró el default, es decir cuando pasó lo peor.
Pero mientras en el exterior hay interés por los títulos argentinos, ayer la devaluación golpeó fuertemente las acciones de empresas locales que cotizan en Nueva York.
Los más castigados fueron los certificados de acciones (ADR) de Pérez Companc Holding, que no sólo están afectados por la devaluación, sino por el futuro impuesto de 20% a las exportaciones de petróleo. Por eso, el papel cayó 9,84% en Wall Street. Quilmes también tuvo caídas de hasta 11,39%. Los bancos, obviamente, también serán afectados por las nuevas medidas. De allí que las acciones de Banco Francés en los Estados Unidos bajaron 8,33%. Las empresas de servicios públicos, que verán pesificadas sus tarifas, reflejaron en sus precios el efecto desfavorable. TGS perdió 8,81%; MetroGas, 1,43%, y Telecom, 4,81%. Curiosamente, subieron las acciones de Telefónica en 6,96%. Entre las siderúrgicas, Siderca avanzó 0,18 por ciento.
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