El precio internacional del petróleo retomó ayer la tendencia alcista y subió 6,5%, cerrando a 28,66 dólares por barril, debido a algunas especulaciones negativas sobre el conflicto bélico en Irak. No obstante, no puede aventurarse un pronóstico, debido a la sensibilidad de los mercados frente a la guerra y una eventual disminución de los suministros provenientes de los países del Golfo Pérsico. En la Argentina, las empresas petroleras están por cerrar un nuevo acuerdo de tregua de precios al público que rija entre abril y junio incluido, siendo que el vigente vence el próximo lunes 31.
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En principio, las previsiones de los analistas sobre que el petróleo treparía por encima de los 40 dólares cuando EE.UU. invadiera Irak fueron contrarrestadas por la realidad: en diez días, sobre todo a partir del momento en que el presidente George Bush lanzó el ultimátum a Saddam Hussein, el precio del petróleo bajó 25%, y el viernes pasado había cerrado a 26,91 dólares, más de 10 dólares por debajo de la cotización del miércoles 12 de este mes.
En el mercado interno, el lunes próximo vence el acuerdo, prorrogado el 1 de este mes, para mantener congelados los precios de las naftas y el gasoil al público. El acuerdo es un convenio entre las productoras y las refinadoras que no tienen petróleo propio (Shell y Esso) para que las primeras vendan a las segundas el petróleo en la plaza local a 28,5 dólares, sea cual fuese el precio internacional de referencia, y hasta 36 dólares. Por encima de ese nivel, las productoras absorben la diferencia porque compensan el quebranto en el mercado interno con un mayor precio por sus exportaciones, si no varía el nivel de las retenciones.
• Proyección
El acuerdo implica que cuando el petróleo se ubica por debajo de 28,5 dólares en el mercado internacional, como ocurrió por ahora sólo el viernes pasado, el producto se sigue vendiendo al mismo valor de 28,5 hasta que las refinerías salden el crédito a favor de las productoras. Si la guerra con Irak no crea sobresaltos, por el momento no esperados, el petróleo rondaría esta semana en torno de los 30 dólares, lo que crearía buenas condiciones para el convenio que las petroleras quieran renovar, sin que intervenga el gobierno.
En el primer acuerdo, firmado en enero, la convalidación oficial se consideró necesaria para que en el futuro las refinadoras puedan mantener sin variantes el precio de naftas y gasoil, aunque baje el petróleo a nivel internacional. Por otra parte, la intervención del gobierno reglamentó que las provincias productoras reciben regalías a un valor de 28,5 dólares por abril destinado al mercado interno, y sobre todo, dejó sujeto el acuerdo a que no hubiera cambios en las retenciones en la exportación. En este último aspecto, una cotización en torno de los 30 dólares, descartaría el polémico proyecto del ministro Roberto Lavagna de apropiarse de «la renta petrolera extraordinaria generada por la guerra», a través de mayores retenciones. Sin embargo, las empresas prefieren prorrogar o renovar el convenio entre las partes privadas, sin homologación oficial, para no reabrir una eventual discusión por las retenciones.
«Si el gobierno quiere subir las retenciones lo hará con acuerdo o sin él, y si las aumenta, después las empresas decidirán si mantienen el convenio», subrayaron ayer en una petrolera. Si la cotización internacional trepara imprevistamente por encima de 40 dólares, Lavagna podría volver a plantear un aumento gradual de las retenciones, con porcentajes variables según el precio.
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