15 de enero 2001 - 00:00

Subirán exportaciones pero a un rito lento

Las exportaciones tendrán «un comportamiento modesto» a lo largo de 2001, pese a la mejora de las condiciones internacionales, y «absolutamente insuficiente» para «erigirse en el motor de crecimiento» de la economía, evaluó ayer la Fundación Capital en su informe semanal.

Proyectó, además, un incremento de 6,5 por ciento nominal de las ventas externas durante el año, luego del crecimiento de 12 por ciento que registró a lo largo de 2000.

Por otra parte, estimó que las importaciones crecerán a un ritmo de 3,6 por ciento y el superávit comercial alcanzará los 1.620 millones de dólares, duplicando el resultado obtenido en 2000.

El aumento previsto en las exportaciones y la duplicación del superávit comercial «apenas alcanzaría para mantener el nivel de desequilibrio externo en los niveles actuales» del 3,5 por ciento del Producto Interno Bruto.

La entidad calculó que este año serán girados al exterior

9.000 millones en concepto de servicios financieros (intereses de deuda y remesa de utilidades de empresas multinacionales) y que el saldo de cuenta corriente (transferencias menos ingresos de capitales) será deficitario en 10.000 millones de dólares.

«Más aún, dado que las exportaciones volverán a crecer rápidamente en caso de que retorne el crecimiento económico, sólo un fuerte aumento en el dinamismo de las ventas externas evitaría caer nuevamente en problemas de credibilidad externa», alerta la fundación que lidera el economista Martín Redrado.

Sobre el crecimiento de las exportaciones, señala el informe: «Si bien 6,5 por ciento no puede ser considerado despreciable, es preciso mencionar que, en términos físicos (que son mejor indicador de la tendencia de largo plazo al estar menos sesgadas por las variaciones de precios), la performance exportadora dista de ser satisfactoria».

Entre los factores internacionales que «alientan cierto optimismo» sobre la evolución esperada de las exportaciones, enumera la recuperación en los precios de los granos, la depreciación del dólar (significará una devaluación de 4 por ciento del peso frente a las restantes monedas) y el crecimiento de la economía de Brasil. También el incremento en el saldo exportable de los granos, aunque con un cambio de producción, con más trigo y soja y menos maíz y girasol.

En cambio, «atentarán contra las posibilidades expansivas» el menor crecimiento previsto en el contexto mundial (sobre todo en Estados Unidos, que es el segundo cliente argentino por volumen de ventas, detrás de Brasil) y la merma en el precio del petróleo (el segundo producto de exportación, detrás de la soja). Según el informe, la relación deuda externa-exportaciones se mantendrá por encima de 400 por ciento en los próximos diez años, mientras que el promedio de los países emergentes es de 150 por ciento.

«De esta forma, se inhibe cualquier posibilidad de que la Argentina experimente un crecimiento económico sostenido en los próximos diez años», pronostica el trabajo.

El relevamiento analiza los diferentes productos de exportación y sostiene que el precio de los commodities agropecuarios experimentó una «tibia» recuperación en 2000, luego de una caída de 35 por ciento entre 1997 y 1999.

En cuanto a la cosecha, el área sembrada para 2000-2001 es similar a la del ciclo anterior, pero hubo un cambio en producción donde el girasol cayó 35 por ciento y el maíz 11,5, mientras que el trigo y la soja crecieron 2,9 y 15,4 por ciento, respectivamente.

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