Subsidios: más rechazo a plan EE.UU.-Europa

Economía

La propuesta presentada esta semana por Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Canadá sobre acceso a mercados para los productos no agrícolas -industriales, forestales y pesca-ha recibido una fría, cuando no hostil, acogida por muchos países en desarrollo miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Fue el caso de Brasil, Chile, México, la Argentina y otros países en desarrollo destacaron que esperarán a ver hasta dónde están dispuestos europeos y estadounidenses a abrir sus mercados y reducir sus subvenciones en el sector agrícola antes de asumir compromisos de liberalización en otros sectores, explicaron ayer fuentes diplomáticas en Ginebra.

La puja se centra en el sector agrícola donde se apunta a una disminución de la ayuda interna a los agricultores de países desarrollados; una drástica reducción de los subsidios a la exportación; y una mayor apertura de los mercados por medio de una rebaja generalizada de los aranceles.


Según estimaciones de la Secretaría de Agricultura argentina, si EE.UU. y la UE eliminan los subsidios agrícolas (junto con los de Japón suman u$s 280.000 millones anuales), las exportaciones argentinas podrían crecer 14% en trigo; 5% en maíz; 65% en oleaginosas; 9% en aceites; 94% en carne vacuna; 15% en leche en polvo y 274% en queso.

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Brasil fue especialmente contundente al vincular la apertura de mercados a productos industriales no sólo a los progresos en materia agrícola sino también a un mayor control del « dumping», del que muchos países ricos abusan para obstaculizar las exportaciones de países en desarrollo en cuanto éstos se vuelven más competitivos.

. Varios de estos países, entre ellos la
India, manifestaron también su enérgica oposición a la propuesta incluida en el borrador del presidente del grupo negociador, el suizo Pierre-Louis Girard, de eliminar totalmente los aranceles en siete sectores.

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Esos sectores son la electrónica, pescado y productos derivados, calzado, artículos de cuero, partes y componentes de automóviles, gemas y metales preciosos y textiles y vestido.

Muchos delegados se preguntaron por qué se han elegido esos sectores y no otros, y dijeron que en ningún caso la supresión sectorial de aranceles debería tener carácter obligatorio.

. La oposición en ese punto no procede, sin embargo, sólo de países en desarrollo, sino
que Japón, por ejemplo, rechaza la eliminación de aranceles en la pesca, igual que hace Corea del Sur, recurriendo al argumento del uso sostenible de los recursos marinos.

. Numerosos países en desarrollo como la
India o Pakistán rechazan asimismo la propuesta de «armonización» de aranceles, que obliga a mayores recortes cuanto más altos son los derechos de aduana. Argumentan que lo que perciben en concepto de aranceles por los productos importados es una importante fuente de ingresos fiscales y contribuye también a proteger sus propios sectores industriales mientras se desarrollan para competir mejor internacionalmente.

. Otro foco de conflicto es si las reducciones propuestas deben hacerse sobre la base de los aranceles consolidados -es decir, los que un país se compromete oficialmente ante la OMC a no superar-o los realmente aplicados, que pueden ser mucho más bajos. Los países latinoamericanos, que con la única excepción de Cuba tienen ya prácticamente consolidados sus aranceles industriales, ponen reparos a la propuesta.

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