De cara a la recta final del año, el Gobierno consolida el equilibrio de sus números presupuestarios en un contexto de fuerte ordenamiento de las cuentas públicas. De acuerdo con un detallado informe técnico de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sobre la base de datos oficiales de la Oficina Nacional del Presupuesto y del Indec, entre enero y agosto los ingresos totales del Estado alcanzaron los $120,7 billones, mientras que los gastos se ubicaron en $107,4 billones. Esto generó un margen favorable de $13,3 billones en el resultado primario.
Superávits gemelos: el Gobierno suma tres años consecutivos e iguala la racha de 2006-2008
La Argentina se encamina a cerrar un nuevo ejercicio con saldo favorable tanto en las cuentas del Estado como en el comercio exterior. Se trata de una combinación positiva que no se lograba sostener durante tres años consecutivos desde la primera etapa del kirchnerismo.
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El crecimiento de los despachos de energía y del campo fue clave para compensar las salidas de dólares por turismo e importación de servicios.
La solidez de este esquema se confirma al observar el resultado financiero, que es la cuenta final que queda disponible tras afrontar los vencimientos e intereses de la deuda pública. En este indicador, el Estado logró mantener un superávit de $2,6 billones durante los primeros ocho meses del año. La explicación principal de este fenómeno radica en la marcada contención de las partidas del gasto corriente y operativo de la administración central, sumada a la reducción en términos reales de los desembolsos previsionales y de transferencias directas, lo que permitió blindar el presupuesto y evitar la necesidad de financiamiento externo o emisión.
En el frente comercial, el intercambio con el resto del mundo también arroja balances sumamente favorables para las reservas del país. La Argentina logró encadenar 33 meses consecutivos con saldo comercial positivo, una racha que no se repetía desde comienzos del año 2013 y que perfila para 2026 uno de los mejores resultados de las últimas décadas.
Entre enero y agosto, las exportaciones acumuladas sumaron u$s67.766 millones, lo que representa un crecimiento del 17,5% respecto al mismo período del año pasado y un nivel 14,5% superior al promedio de los últimos cinco años.
El impulso del motor exportador y la pausa en las compras de equipamiento
Este salto exportador respondió principalmente al dinamismo de sectores estratégicos que aportaron divisas de manera constante. El rubro de combustibles y energía encabezó los incrementos con un avance interanual del 43,9%, acompañado por una suba del 20% en los envíos de manufacturas industriales y del 11,7% en los productos del campo. Este abultado superávit en el comercio de mercaderías —que acumuló u$s18.380 millones a agosto— resulta indispensable para el equilibrio macroeconómico, ya que permite cubrir el déficit estructural que la Argentina mantiene en el rubro de servicios, donde se generan constantes salidas de dólares por viajes, turismo internacional y fletes marítimos.
Sin embargo, la contracara de este proceso se evidencia en el comportamiento de las importaciones, las cuales cayeron un 4,7% interanual al sumar u$s49.386 millones.
El dato más significativo se registra en las compras de insumos para la producción y la industria: la importación de piezas y repuestos para bienes de capital retrocedió un 20,1%, mientras que la adquisición de maquinaria pesada y equipos descendió un 8,9%. Este comportamiento demuestra que, si bien el orden fiscal y el saldo comercial ofrecen tranquilidad a la macroeconomía, el consumo interno y los planes de expansión de las empresas avanzan a un ritmo más moderado.



