Tanques israelíes atacaron ciudad autónoma palestina
Israel llevó a cabo ayer la mayor incursión en un año en territorio autónomo palestino desde el comienzo de la nueva Intifada. En medio de un intenso bombardeo con tanques, el ejército tomó un edificio perteneciente al gobernador del distrito cisjordano de Jenin y destruyó dos posiciones de la Fuerza 17, la guardia del presidente Yasser Arafat. Durante una nueva jornada de violencia, el gobierno de Ariel Sharon continuó con la política de "asesinatos selectivos" de dirigentes palestinos, matando a un miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP).
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Si bien las autoridades israelíes permanecieron en alerta máxima durante toda la jornada, las marchas populares que se aproximaron a los puestos militares de control, tradicionales puntos de fricción durante los más de diez meses que dura la Intifada, transcurrieron de forma pacífica.
• Incidentes
Sin embargo, se registraron fuertes incidentes entre la policía israelí y unos 200 palestinos que se manifestaron frente a la Casa de Oriente, con un saldo de 13 heridos y cinco detenidos. Desde su rancho en Texas, el presidente estadounidense, George W. Bush, instó a Yasser Arafat a «hacer mucho más» para frenar lo que el mandatario llamó «una continuada campaña terrorista». Arafat «puede hacer mucho más para convencer a la gente en la calle para que frene estos actos de terrorismo y violencia», aseguró.
Los líderes palestinos habían declarado la jornada como «día de la ira», por la ocupación israelí de la Casa de Oriente, sede no oficial de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y otras instituciones importantes en Jerusalén Oriental y Abu Dis.
El presidente del Parlamento palestino, Ahmed Qurea, llamó al mundo árabe a que proteste por la ocupación israelí, porque «refleja las intenciones de Israel de apoderarse de la mezquita de Al-Aksa».
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Benyamin Ben Eliezer, declaró que tiene «fuertes dudas de que sea posible llegar a un diálogo con Arafat». «Dudo que sea posible restablecer un canal de comunicación con Arafat, y lo digo con dolor, porque creo que está llevando a su pueblo a un holocausto», aseguró Ben Eliezer en una reunión con los miembros de la Cámara de Comercio de Israel y de los Estados Unidos.




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