14 de agosto 2001 - 00:00

Tanques israelíes atacaron ciudad autónoma palestina

Israel llevó a cabo ayer la mayor incursión en un año en territorio autónomo palestino desde el comienzo de la nueva Intifada. En medio de un intenso bombardeo con tanques, el ejército tomó un edificio perteneciente al gobernador del distrito cisjordano de Jenin y destruyó dos posiciones de la Fuerza 17, la guardia del presidente Yasser Arafat. Durante una nueva jornada de violencia, el gobierno de Ariel Sharon continuó con la política de "asesinatos selectivos" de dirigentes palestinos, matando a un miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP).

Tanques israelíes atacaron ciudad autónoma palestina
Jerusalén (ANSA, Reuters, EFE) - Tanques israelíes realizaron ayer la mayor incursión en territorio autónomo palestino desde el inicio de la nueva Intifada. En esta ofensiva, acompañada de un intenso bombardeo, el ejército tomó un edificio perteneciente al gobernador de la ciudad de Jenín y destruyó dos posiciones de la Fuerza 17, la guardia presidencial palestina.

Las fuerzas israelíes se habían desplegado en el distrito cisjordano durante la jornada, tras una serie de ataques palestinos contra posiciones militares y asentamientos judíos del sur de Gaza. El ejército israelí también cerró el paso fronterizo de Rafah, considerado la única salida de la populosa Franja de Gaza para más de un millón de palestinos que viven en ese enclave.

Caldeando aún más los ánimos, el ejército israelí continuó con su política de «asesinatos selectivos» cobrando la vida de un palestino acusado de asesinar a un joven judío hace tres semanas.

• Heridos

En tanto, trece manifestantes resultaron heridos y cinco fueron detenidos durante enfrentamientos con la policía de Israel frente a la clausurada Casa de Oriente, durante el paro general de protesta convocado ayer por la Autoridad Palestina (AP) en rechazo a la ocupación israelí de dicho lugar.

En los centros urbanos de Cisjordania y Gaza, los negocios estuvieron cerrados; y las calles, vacías.

Si bien las autoridades israelíes permanecieron en alerta máxima durante toda la jornada, las marchas populares que se aproximaron a los puestos militares de control, tradicionales puntos de fricción durante los más de diez meses que dura la Intifada, transcurrieron de forma pacífica.

• Incidentes

Sin embargo, se registraron fuertes incidentes entre la policía israelí y unos 200 palestinos que se manifestaron frente a la Casa de Oriente, con un saldo de 13 heridos y cinco detenidos. Desde su rancho en Texas, el presidente estadounidense, George W. Bush, instó a Yasser Arafat a «hacer mucho más» para frenar lo que el mandatario llamó «una continuada campaña terrorista». Arafat «puede hacer mucho más para convencer a la gente en la calle para que frene estos actos de terrorismo y violencia», aseguró.

Los líderes palestinos habían declarado la jornada como «día de la ira», por la ocupación israelí de la Casa de Oriente, sede no oficial de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y otras instituciones importantes en Jerusalén Oriental y Abu Dis.

El presidente del Parlamento palestino,
Ahmed Qurea, llamó al mundo árabe a que proteste por la ocupación israelí, porque «refleja las intenciones de Israel de apoderarse de la mezquita de Al-Aksa».

Por su parte, el ministro de Defensa israelí,
Benyamin Ben Eliezer, declaró que tiene «fuertes dudas de que sea posible llegar a un diálogo con Arafat». «Dudo que sea posible restablecer un canal de comunicación con Arafat, y lo digo con dolor, porque creo que está llevando a su pueblo a un holocausto», aseguró Ben Eliezer en una reunión con los miembros de la Cámara de Comercio de Israel y de los Estados Unidos.

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