César Alierta, el «zar» de Telefónica, consolidó ayer su control sobre el principal grupo de telecomunicaciones de España al anunciarse la salida del número dos de la empresa, Félix Abril Martorell. La medida vino acompañada de la decisión de reformar las estructuras administrativas de Telefónica, medida que incluye la desaparición del holding Admira, que tenía bajo su paraguas las inversiones en medios del grupo. Alierta, que en 2000 reemplazó al anterior presidente de Telefónica, Juan Villalonga, quedará como único responsable del manejo de la empresa; el cargo de Abril Martorell, «consejero delegado», desaparece de la estructura del grupo por lo que ese puesto no será ocupado.
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En lo que hace a Admira, entre cuyos activos más significativos se cuentan una participación de 35% en el canal de aire español Antena 3, y la propiedad en la Argentina de «Telefé» y radio «Continental», además de una participación de 20% en Torneos y Competencias.
Fuentes locales de Telefónica aclararon que la «muerte» de Admira no tendría ningún efecto sobre los activos de medios del grupo. «'Telefé' se ha convertido en la tercera exportadora de contenidos de América latina, sólo superada por Televisa y Globo. Por dar un ejemplo, la versión para Ecuador del reality show El Gran Hermano está haciéndose en los estudios Teleinde de Martínez, y se están vendiendo al exterior todo tipo de productos», dijo el informante. La misma fuente aseguró que «Continental» está «en azul: ya no da pérdida».
Sin embargo, en el mercado viene comentándose desde hace varios meses que Telefónica tendría la firme intención de vender ambas emisoras. De todos modos, la decisión de descontinuar Admira -antes llamada Telefónica Media-tiene más que ver con la obligada pérdida de control sobre Antena 3; en efecto, por imperio de la legislación española, no es posible controlar a la vez un canal de aire y la plataforma digital sobre la que se asientan las señales de cable. Telefónica privilegió a su subsidiaria Sogecable, cuya propiedad comparte con el grupo Polanco (del diario «El País»), y redujo sustancialmente su participación en Antena 3, cediendo además el management.
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Por eso, según las fuentes, «no se justificaba mantener semejante estructura para tan pocas inversiones». La semana pasada el CEO de Admira, Martín Marín, había abandonado el puesto pasando a desempeñarse en la empresa de satélites Hispasat. A partir del 1° de octubre, la Admira «residual» será no más que una gerencia dentro del grupo Telefónica. En sentido inverso, Telefónica llevó su participación en la proveedora de servicio de Internet (ISP) Terra Lycos, de 38,37% a 71,97%.
En un comunicado enviado a la Bolsa de Buenos Aires, se dice que el conjunto de medidas anunciados ayer obedece a «la reducción de activos y de negocios que la empresa viene realizando en los últimos años», y persigue la «simplificación de las líneas de actividad mediante la incorporación del negocio de empresas (Telefónica Data) a los negocios de telefonía fija en España y América latina».
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