"Tenemos que evitar volver al infierno"
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«La mejora que puede hacerse a la propuesta de reestructuración de la deuda es marginal. El gobierno debe preocuparse más por brindar garantía de que la oferta es sustentable y que no habrá otra reestructuración.» Así lo consideró Carlos Pérez, director ejecutivo de la Fundación Capital, en diálogo con Ambito Financiero.
Periodista: ¿Qué balance realiza del primer semestre del año?
Carlos Pérez: Existen dos cosas interesantes del primer año de gestión de Kirchner, y es que marcó un antes y un durante. En el año previo a la asunción del Presidente, la Argentina se encontraba en el infierno, buscando una salida. En el primer año de gestión, se encontró la puerta de salida y se pasó al purgatorio. Económicamente el resultado es muy satisfactorio: inflación menor a 5% anual, crecimiento del producto real mayor a 8%, superávit fiscal primario superior a 3% del PIB y una caída de cinco puntos porcentuales del desempleo. Entonces, económicamente podemos afirmar que estamos en el purgatorio, pero se debe trabajar para no volver al infierno. En el primer semestre del año, la Argentina tiene garantizado un crecimiento en torno a 7% anual de la economía, que se explica mayormente por la herencia de los últimos seis meses del año pasado.
P.: ¿Qué podemos esperar para lo que restade 2004?
C.P.: Se requiere un cumplimiento hacia adelante muy estricto de la agenda. El segundo trimestre es marcadamente diferente del primero, y se evidencia una importante desaceleración del crecimiento, que se podría decir, será la característica para lo que resta del año. Esta desaceleración es un aterrizaje suave luego del buen segundo semestre de 2003 y primeros seis meses de este año.
P.: ¿Qué factores se alteraron básicamente?
C.P.: El contexto internacional menos favorable, caracterizado por el cambio en la política monetaria de EE.UU. que afecta a la Argentina y al Mercosur incrementado el riesgo de la región, lo que se corrobora con el deterioro de la relación bilateral con Brasil .En el nivel local, hay sectores que están trabajando al límite de su capacidad y encuentran cuellos de botella. Estas industrias se enfrentan al dilema de tener que invertir para incrementar sus fronteras de producción o dejar de crecer creando riesgo de presiones inflacionarias, o contrayendo el saldo favorable de la balanza comercial. Además, existen otras cuestiones no menores, como la incertidumbre en torno a la relación de la Argentina con el FMI, e inestabilidades socio-políticas. Entonces, lo que se puede esperar para lo que resta del año es una evolución espejo de economía. Es decir, luego de que el primer semestre de este año replicara el segundo semestre de 2003, podemos anticipar que el comienzo de 2005 será muy parecido al final de este año.
P.: ¿Cómo ve la negación del país con el FMI?
C.P.: La relación con el FMI es buena, pero no excelente. Por esta razón es que cada vez que hay un revisión se produce un proceso de tira y afloja que crea incertidumbre. Es fundamental que la Argentina consiga mantener esta buena relación con el Fondo, para lograr que éste presione más a los acreedores de lo que presiona al país.
P.: ¿Existe margen para una mejora en la propuesta de reestructuración?
C.P.: Es muy difícil que se pueda mejorar la segunda propuesta realizada. El gobierno debe trabajar en mejorar las garantías de cumplimiento de la oferta que ya hizo, que en pensar una mejora, porque de lo contrario se corre el riesgo de vender espejitos de colores y que luego se caiga en una nueva reestructuración. Para lograr estas garantías, el país debe transformar la solvencia fiscal actual en una solvencia fiscal intertemporal, que haga cumplible la reestructuración a lo largo del tiempo.
P.: ¿Está de acuerdo con la creación de un fondo anticíclico?
C.P.: Nosotros propusimos en 1997 la creación de un fondo anticíclico, por lo que hoy lo sugerimos más que nunca para no volver a desaprovechar otra oportunidad. Existieron dos planes de estabilidad que ya fueron desaprovechados; el primero fue el plan austral; y el segundo, la convertibilidad. El problema es que en la Argentina siempre se pensó que la época de vacas gordas era eterna. En los años ochenta hubo uso y abuso de la emisión monetaria; en los noventa hubo uso y abuso de la emisión de deuda; está clarísimo que el problema fue siempre el déficit fiscal y que nunca se intentó prevenir una época de vacas flacas.




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