Hoy es un día clave para los mercados mundiales. En la noche ateniense (16, hora de Argentina) se cierra el canje de deuda y más tarde se conocerá el dato de cuántos bonistas aceptaron la oferta de perder más del 74% de sus acreencias. El dato es clave para que Grecia logre activar el segundo rescate pactado con Europa y evite el default el próximo 20 de marzo. Por ello, en las últimas horas el Gobierno griego intensificó la presión sobre los acreedores privados para que entren al canje, advirtiéndoles que no tendrán otra opción.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Cabe señalar que la oferta de canje se lanzó a fines de febrero y en la propuesta original no se especificaban las cláusulas de acción colectivas (CACs, que una vez activadas obligan a los bonistas a aceptar los términos del canje) porque no estaban aprobadas al momento de la presentación.
El ISDA, la asociación que regula los seguros contra default (CDS), decidió que la oferta griega no constituye un evento de crédito (default) porque no incluye precisamente cláusulas de acción colectivas. Pero Grecia al final las agregó a la oferta.
A horas del cierre de la operación los analistas, según el estudio Broda, vislumbran tres escenarios posibles.
Uno contempla una alta aceptación, superior al 90%. En este caso el programa que involucra al sector privado en la reestructuración de la deuda helena (PSI) se completa sin inconvenientes. En este caso habrá una reestructuración similar a la de Uruguay de 2003 donde los hold-outs (los que no aceptaron entrar el canje) cobraron sin quita. En este escenario con un nivel de participación del 90% no se gatillan los seguros contra default (CDS). Para el mercado es el escenario de más baja probabilidad.
Un escenario intermedio sería de un nivel de adhesión de entre 75% y 90%. Aquí Grecia debe activar las cláusulas de acción colectivas (CAC) para imponer el canje sobre los hold-outs.
Es el de mayor probabilidad de ocurrencia para los analistas. Pero en este caso se abren dos alternativas, donde la más probable es que Grecia imponga las CACs que ofrecen a los hold-outs los mismos términos que a los que aceptaron el PSI. Si es así, la reestructuración sería como la del banco inglés Northern Rock de 2008, con una participación forzada del 100%. Los hold-outs deben aceptar los términos del PSI. Se producirá una reducción de la deuda griega de 110.000 millones de euros, pero se gatillan los CDS.
La otra opción, de menor chance para el mercado, es que Grecia impone las CACs, en forma retroactiva, que castigan a los hold-outs. Se trata de un caso similar al de la reestructuración del banco irlandés Anglo Irish de 2009, con una participación forzada del 100%, donde los hold-outs no cobran nada y se gatillan los CDS.
Un tercer escenario plantea una aceptación inferior al 75%. Para el mercado si bien tiene menor probabilidad que el escenario intermedio, a estas horas tiene más chances de darse que el de una adhesión superior al 90%.
Dejá tu comentario