10 de octubre 2006 - 00:00

Textiles advierten que la importación "destruirá" producción local

El director ejecutivo de la Fundación Pro Tejer, Ariel Schale, advirtió hoy que si se estimula la importación de productos textiles para bajar los precios de la indumentaria, se va a "destruir la producción nacional y amplificar los beneficios de los importadores", y destacó que el sector es un "socio estratégico del gobierno en el combate contra la inflación".

"La intención de disciplinar la inflación de precios al consumidor vía importaciones no hace más que destruir a la producción local y amplificar los beneficios de los importadores, por un simple efecto sustitución", sostuvo Schale, al disertar en la Segunda Convención de la Agro Industria Textil, de Indumentaria y Diseño Argentino, organizada por la Fundación Pro Tejer.

Ante más de mil empresarios reunidos en La Rural, el directivo señaló además que la inflación "es un misil dirigido directamente a la línea de flotación del actual modelo productivo".

Por ese motivo, indicó: "No podemos dejar que nuestro sector se convierta en una usina de inflación. Tenemos la obligación de ser estratégicamente inteligentes y rechazar cualquier actitud cortoplacista y oportunista".

Para Schale, la apertura de un mayor volumen de importaciones textiles "alentaría el actual proceso de importar inflación porque los bienes que actualmente se importan han registrado subas superiores a la registrada por la industria local".

"Y la sustitución de la oferta local por la importada retroalimentaría la dinámica inflacionaria al restar volumen a la producción local, que es hoy la clave de la absorción de los crecientes costos industriales", añadió.

El directivo advirtió que aún "hay razones para seguir manteniendo encendidas las alarmas de penetración de productos importados. Luego de la crisis, las importaciones han crecido a una tasa interanual del 38 por ciento, a ese ritmo crecieron las importaciones desde Brasil, con quien acumulamos un saldo deficitario de comercio superior a los 1.100 millones de dólares desde 2002".

En ese sentido, dijo que los productos textiles y la indumentaria procedentes de Asia "vienen creciendo por encima del ritmo general del período analizado y debemos resaltar que este comportamiento seguirá con firmeza, alentado por la inminente desaparición de los derechos específicos que gravan las importaciones provenientes de China".

Y estimó que 2006 cerrará con un nivel récord de importaciones, que alcanzarán los 1.200 millones de dólares, superando así la marca máxima de la serie registrada en 1998.

El director ejecutivo de Pro Tejer señaló también que "la suerte" del sector "está atada a la fortaleza de nuestro mercado interno. Y por eso tenemos la obligación de defender el poder adquisitivo de la población, porque todo lo que atente contra él nos impactará directamente".

"En estos términos, nos consideramos socios estratégicos del gobierno y de la sociedad en el combate contra la inflación", enfatizó.

Por otra parte, Schale resaltó que luego de tres décadas de aplicación de políticas "anti-industriales", la cadena de valor textil "evidenció un impacto devastador", con el cierre de "miles de plantas industriales, miles de puestos de trabajo y la caída del nivel de actividad".

No obstante, subrayó que desde la devaluación "hemos duplicado nuestro nivel de actividad, somos el sector de mayor crecimiento de la industria nacional y hoy nos encontramos 13 puntos porcentuales por encima del nivel máximo de producción registrado en la década pasada".

"También hemos duplicado los puestos de trabajo. Recuperamos 220 mil empleos y ocupamos de forma directa más de 440 mil trabajadores", añadió.

Asimismo, puntualizó que la tasa de inversión de la industria textil y de indumentaria "está creciendo a niveles superiores al 20 por ciento interanual, y hemos triplicado la cantidad de empresas que invirtieron en nuestro sector, pasando de las 419 en 2002 a las 1.200 estimadas para 2006".

Schale enfatizó que en los últimos años, se han duplicado la cantidad de empresas exportadoras "y 2006 cerrará con casi 2 mil firmas nacionales presentes en distintos mercados externos, los cuales también se han incrementado desde los 94 países de destino registrados a 2001 a más de los 130 estimados para 2006".

En tanto, el directivo rechazó el trabajo esclavo en el sector, al que calificó como "la peor herencia del modelo aperturista".

Pero aclaró que "también sostenemos nuestro absoluto rechazo a la propagación del comercio con países que en su estructura de costos no incluyen sueldos y salarios sino horas sangre de costura".

Además, advirtió que el "actual marco legal que regula el trabajo a domicilio, allí donde el problema se intensifica, no nos sirve. Debemos cambiarlo por otro que genere un sistema de incentivos en donde cumplimentar la ley sea más beneficioso que quebrantarla".

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