Diálogos de Wall Street

Economía

De repente, Wall Street descubre que el covid azota de nuevo. ¿Qué película estaba mirando? ¿Cuánto incide la elección, Gordon Gekko, en esta repentina crisis de nervios?

Periodista: ¿Es una factura? ¿O son dos, que llegan ensobradas juntas? Las Bolsas europeas se hunden con una nueva oleada de covid-19, hospitalizaciones y restricciones de movilidad. Wall Street aduce lo mismo, aunque se había mantenido al margen de la zozobra europea hasta la semana pasada. ¿De repente descubrió el rebrote de la enfermedad en casa? ¿O es la cercanía de las elecciones lo que la vuelve más sensible?

Gordon Gekko: Quizás Wall Street creía en serio que la política le iba a entregar un paquete fiscal antes de los comicios.

P.: Quedó claro que no será así.

G.G.: Y ahí las cotizaciones comenzaron a percibir la realidad de una infección creciente no sólo en Europa sino también en EE.UU. Wall Street se desayunó con la posibilidad de una ola azul -un triunfo amplio de los demócratas que les garantizaría el control de ambas cámaras en el Congreso- a principios de octubre, y no le pareció mal.

P.: Todo lo contrario...

G.G.: Lo único que se pide es que el escrutinio no se convierta en una ciénaga legal, que se resuelva rápido, y corte de cuajo la incertidumbre.

P.: Se necesita una definición, gane Trump o Biden, que permita dar vuelta la página con la menor angustia posible.

G.G.: Tal cual. No se teme una plataforma política sino una agonía con caos en calles. En paralelo, se comenzó a gestar otra ola, la marea renovada del covid-19, con epicentro en el Medio Oeste, preocupante por lo que anticipa su crecimiento furioso en Europa. Las dos olas parecían erguirse juntas con pronóstico de eclosión mancomunado. Pero, a su modo, una neutralizaba a la otra, podía decirse.

P.: Y ahora resulta que el liderazgo demócrata se debilita, y por ende el riesgo de confrontación aumenta, mientras el covid no se apacigua.

G.G.: La elección se nos vino encima. Es lógico que trepen las pulsaciones. Nadie duerme tranquilo si debe conciliar el sueño con encuestas.

P.: Ya vimos cómo pueden fallar de manera olímpica.

G.G.: Así no se pueden atribuir responsabilidades. La enfermedad y la inminencia de la elección, las dos, ejercen hoy una presión negativa.

P.: Todos los titulares se centran en el covid-19.

G.G.: Yo pensaría que la elección es más importante. Si esa incógnita se despeja pronto volverá a instalar la idea del estímulo fiscal. El encierro y las restricciones que vemos en Europa son drásticos pero no tanto como en marzo y abril. E Israel tuvo éxito en contener la segunda ola. La expansión en EE.UU. goza de mejor salud, podría sobrellevar el percance con menos contratiempos que en el Viejo Continente si la asistencia fiscal se refuerza a tiempo. Más aún si avanza la disponibilidad de una vacuna.

P.: ¿Y si el escrutinio, Dios no lo quiera, se complica? Porque ni siquiera hay una única autoridad electoral nacional. Son más de 3 mil “elecciones” en todo el país, cada uno con sus reglas y sus autoridades particulares.

G.G.: Es una babel. Y esta vez operará con una altísima participación de voto anticipado. Ya votaron 75 millones de personas. Casi 50 millones por correo. Piense que en 2016 el voto total rondó los 130 millones.

P.: Trump machaca con la idea de que votar por correo es fraudulento. Están todos los ingredientes para condimentar una ensalada indigerible.

G.G.: El día de la elección, Trump puede “ganar” en la contabilidad del voto del 3 de noviembre y declararse vencedor, pero perder con holgura cuando se cuenten los sufragios a distancia. Con ese alud torrencial de papeletas y la negligencia y escasez de recursos del correo (que maneja la gente del Gobierno), quién sabe cuándo se conocerá el resultado definitivo. Además Trump presiona a la Justicia para que limite el tiempo válido de recuento de los votos. Sabe que esos sufragios no le son favorables.

P.: Así como lo cuenta, lo que sorprende es que los nervios no hubieran estallado antes. Recién hoy la volatilidad pegó un salto fuerte en la Bolsa.

G.G.: Tenemos el VIX a 40, con una suba del 40% con respecto a una semana atrás. A mitad de camino de lo que fueron los máximos en el peor momento de la pandemia. Si la Bolsa tambalea y el VIX se dispara todavía más, no se extrañe si el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y la líder demócrata, Nancy Pelosi, vuelven a retomar las negociaciones, con la promesa de ayuda fiscal urgente. Trump estará dispuesto a hacer concesiones si se ve arrinconado.

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