4 de junio 2001 - 00:00

Turquía depende del megacanje de la Argentina

Hong Kong (Bloomberg) --Una asociación de los mayores bancos del mundo redujo su pronóstico de la inversión extranjera en los mercados emergentes este año en 16%, a $ 140.000 millones, por la merma de las ventas de bonos argentinos y turcos.

La previsión sobre las inversiones netas del capital privado extranjero -que lo abarca todo, desde comprar acciones en empresas hasta construir fábricastambién fue reducida, a 17% menos de los casi $ 168.000 millones invertidos el año pasado, de acuerdo con el Instituto de Finanzas Internacionales, que representa a 320 compañías financieras, incluso Deutsche Bank AG y Citigroup Inc.

El pronóstico para este año estaba en $ 166.000 millones en enero, y en setiembre pasado, en $ 212.000 millones. El instituto, conocido por las siglas inglesas IIF, emitió la previsión mayor el año pasado, antes de que Turquía y la Argentina fueran excluidas de los mercados globales de bonos porque los inversionistas temían que fueran incapaces de amortizar sus deudas. Estos dos países habían sido los mayores emisores de bonos entre las naciones de mercados emergentes.

«Este cuadro nos recuerda la importancia de la cooperación entre los sectores privado y público para evitar las crisis en los mercados emergentes y para manejarlas efectivamente», dijo John Bond, presidente del IIF y de HSBC Holdings Plc, el mayor banco de Europa por valor de mercado.

Aun así, el grupo bancario predijo que las inversiones en las economías emergentes, excluidas la Argentina y Turquía, aumentarían 4% en 2001, a $ 153.000 millones, de $ 147.000 millones el año pasado. El aumento excepto en estos dos países sugiere que las otras economías no se han contagiado de las crisis financieras argentina y turca.

Ello está calmando los temores en el mundo financiero, que en 1997 degeneraron en un pánico con la devaluación del baht tailandés y las subsiguientes tribulaciones económicas de Brasil, Corea del Sur, Indonesia y Rusia.

Las ventas de bonos de mercados emergentes sumaron unos $ 30.000 millones hasta mayo inclusive, nivel semejante a los registrados el año pasado.

«La fortaleza de la emisión podría ser, hasta cierto punto, una respuesta a la dinámica reducción de las tasas de interés», dijo el grupo. El IIF celebró su asamblea anual en Hong Kong.

Por otro lado, los desembolsos netos de créditos del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otros prestamistas oficiales, habrán de aumentar en 2001, lo que equiparará los créditos totales de este año con los de 2000, dijo el IIF.

Los préstamos oficiales a los mercados emergentes aumentarán a $ 22.600 millones este año, mientras que en 2000, estos países tuvieron una salida neta de capital de $ 1.200 millones. El aumento en la cifra global de los créditos oficiales se debe más que nada a los desembolsos para la Argentina y Turquía, que obtuvieron grandes programas de ayuda internacional patrocinada por el FMI a fines del año pasado.

América latina, empezando por México, es el mayor receptor neto de inversiones privadas en los mercados emergentes, y recibe la mitad de la cantidad total. La sigue Asia, que recibe una tercera parte de los desembolsos netos, según el grupo bancario. Las ventas de bonos latinoamericanos acapararon 80% de todas las emisiones en los primeros cinco meses del año.

Las futuras ventas de bonos dependerán de que los inversionistas perciban mejoras en la situación en Turquía y en la Argentina, dijo el grupo bancario. Ambos países planean canjes de bonos para prorrogar los pagos de su deuda privada, lo que les daría más tiempo para avivar el crecimiento.

Una permuta argentina «airosa» podría aumentar las ventas de bonos de los mercados emergentes y reducir las primas que los países en vías de desarrollo pagan por tomar prestado en los mercados de bonos, por encima de los intereses que se les cobran a Estados Unidos, Alemania y otras naciones ricas, dijo el IIF.

«Las inquietudes sobre la capacidad de pago de la Argentina se han cernido sobre el mercado de los bonos de economías emergentes por cierto tiempo», según el informe del grupo bancario.

Si el canje resulta un fracaso, y «la Argentina tuviera, a fin de cuentas, que recurrir a una reestructuración forzada, entonces podría haber severas consecuencias», agregó el IIF.

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