UE dice estar a "favor" de una rebaja de tasas a Irlanda y Grecia
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Está previsto que la próxima semana se reúnan los ministros de Finanzas de la zona euro y de la UE para aprobar un programa de ayuda a Portugal, en medio de la incertidumbre sobre la posición al respecto de la incrédula Finlandia, cuya coalición ganadora de las últimas elecciones no ha iniciado todavía negociaciones para formar Gobierno. Mientras tanto, se acumula la presión para que en estas reuniones se tomen decisiones asimismo sobre Irlanda y Grecia.
En respuesta al enojo de algunos países que no fueron invitados a la reunión del viernes, un portavoz del Ministerio de Finanzas alemán insistió en que no se intenta crear una zona euro de dos clases. El ministro griego George Papaconstantinou, que participó de la reunión de Luxemburgo, dijo que los inversionistas no creían que su país pudiera volver a los mercados de capitales el próximo ano como preveía el plan de la UE y el Fondo Monetario Internacional, por lo que podría necesitar una fuente de financiamiento alternativa.
Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo de ministros de Finanzas de la zona euro de 17 naciones, dijo que tras las conversaciones del viernes había consenso en que Atenas requeriría un segundo rescate. "Pensamos que Grecia necesita un programa de ajuste adicional", agregó tras el encuentro con los ministros de Alemania, Francia, Italia, España, Rehn de la UE y el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet.
Aunque no dio detalles, una fuente de la zona euro dijo que una idea en consideración era que el Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera (EFSF por su sigla en inglés) compre bonos griegos en el mercado primario en una emisión el próximo año a cambio de una nueva forma de garantía. Se supone que Grecia, que tiene una deuda de casi el 150 por ciento de su Producto Interno Bruto, levantaría 27.000 millones de euros en el mercado en el 2012, según el actual plan de rescate.
Analistas de mercado están convencidos de que Atenas tendrá que reducir sustancialmente su deuda mediante una combinación de aplazamiento de plazos, menores tasas de interés y posiblemente convenciendo a los inversores privados de que asuman pérdidas voluntarias para evitar una moratoria desordenada. Algunos también creen que Irlanda no será capaz de pagar su deuda, que llegaría al 120 por ciento del PIB, y que enfrentará presión política para que los tenedores de bonos bancarios compartan el costo de la crisis.




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