UE y EEUU reanudan negociación por TLC
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Bruselas espera que la aproximación de normas no sea sólo beneficiosa a nivel bilateral, sino que posteriormente pueda ser extendida con éxito a terceros países.
"Todos los acuerdos de libre comercio implican algún nivel de armonización o reconocimiento mutuo de estándares equivalentes, a cambio de beneficios significativos", indicó a Efe el jefe de investigación económica del centro de estudios Open Europe, Raoul Ruparel.
En su opinión, el TTIP no sólo permitirá a las dos mayores economías liberalizar su comercio sino también "abrir la posibilidad a crear estándares globales para futuros acuerdos".
Señaló que, aunque el acuerdo busque tener un amplio alcance, "es probable que deje un amplio margen para la regulación y su aplicación a nivel nacional".
Con un punto de vista más crítico, la experta de la ONG Amigos de la Tierra Europa Natacha Cingotti advirtió en declaraciones a Efe de que hay gran presión por parte de las multinacionales para "debilitar las salvaguardas" en áreas como la alimentación, la energía o los químicos.
"Los legisladores de ambos lados del Atlántico tienen que darse cuenta de que el único pacto aceptable es el que lleve a estándares más altos de protección de los ciudadanos y el medioambiente", apostilló.
Según Cingotti, "no se debería dar a las empresas el poder de desafiar leyes aprobadas democráticamente en tribunales secretos sin responsabilidad", y pidió "abrir las conversaciones al escrutinio público".
La celebración de la segunda ronda de negociaciones del acuerdo -que se pospuso un mes por la crisis presupuestaria estadounidense-, tratará de cubrir el máximo número de temas y, en especial, los capítulos de servicios e inversiones, regulación y energía, destacaron fuentes comunitarias.
Por el momento, según las fuentes, la negociación está en una fase "exploratoria" y aún no se han intercambiado ofertas sobre tarifas y productos.
El conjunto de las negociaciones se ve también marcado por la polémica entorno al supuesto espionaje llevado a cabo por Estados Unidos a ciudadanos y líderes europeos, que ha provocado incluso que el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, pida paralizar el proceso hasta tener más garantías de protección de la privacidad.
Fuentes comunitarias volvieron a recalcar que "no hay vínculo" entre el escándalo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y las negociaciones, y que es un asunto que las dos potencias analizan por una vía separada que no afecta al "buen encaminamiento" del TTIP.
"La protección de datos es para la UE una cuestión de derechos fundamentales y los derechos fundamentales no se negocian en acuerdos comerciales", enfatizaron las fuentes, que aseguraron que en el marco del tratado no transmitirán datos personales si no es en cumplimiento de la legislación europea.




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