Aunque su principal actividad en el sector privado fue en el JP Morgan en Estados Unidos, la Argentina y Londres, Alfonso Prat Gay, flamante presidente del BCRA, no quiere que se refieran a él como un «economista ortodoxo». Su especialidad es el manejo monetario, una cuestión clave en este momento para el gobierno.
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Su actuación en un banco extranjero fue la principal traba para que a mediados de 2001 se transformara en el vicepresidente del Banco Central, cuando Roque Maccarone estaba al frente de la institución. Pero el Congreso no quiso darle la aprobación justamente por su actuación en el JP Morgan y Prat Gay se negó a asumir «a comisión» por un decreto del Ejecutivo.
En aquel momento fue convocado por el ministro de Economía, Domingo Cavallo, que había sido seducido por su idea de aplicar «retoques» a la convertibilidad. Pocas semanas después, Cavallo lanzaría su propuesta de introducir la canasta de monedas.
Tampoco Mario Blejer, a principios de año, logró convencerlo de ocupar la vicepresidencia del BCRA, justamente por el mismo motivo: la oposición legislativa.
Desde su retorno al país desde Londres, hace apenas un año y medio, también incursionó en política, al convertirse en el referente económico de la fundación creada por Mauricio Macri. Resultó parcialmente desairado ante la decisión del presidente de Boca de no presentarse a la presidencia.
Además, se asoció con el economista y amigo personal Pedro Lacoste, con quien fundó la consultora APL Economía.
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